Allí donde está Joaquín, la fiesta y la alegría están aseguradas, y más si su equipo, el Betis, gana, como sucedió este viernes en Montilivi contra el Girona. El gaditano se marcó unas sevillanas en el vestuario del estadio gerundense tras acabar el partido.

Contó Joaquín con la complicidad de un miembro del cuerpo técnico sevillano mientras que varios compañeros oficiaron de palmeros. Al jugador se le vio suelto y con gracia. No era para menos. Suya fue la jugada y el pase a Loren que significó el único tanto legal que se vio en Montilivi, donde el árbitro anuló tres goles al equipo de Pablo Machín.

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