Podemos Madrid sigue su hoja de ruta: primero diseñar su programa y elegir su lista y, después, negociar con el candidato de Más Madrid un acuerdo si eso es posible

La ruptura con Íñigo Errejón ha desbaratado todos los planes en la Comunidad de Madrid de Podemos, que sigue empeñada en presentar a las autonómicas una candidatura propia y preferiblemente de una mujer, y que, si no alcanza un acuerdo antes, competirá con la de Más Madrid y su ex número dos. En los últimos días viene cobrando fuerza un nombre, el de la portavoz del partido morado en el Congreso, Irene Montero, que es la preferida por un sector del partido que cree que hay que darle una importancia primordial a los comicios en la Comunidad de Madrid y darle así de paso una lección a Errejón. Creen que pocas personas dentro del partido podrían movilizar tanto el voto como ella.

Pero de momento, Podemos Madrid, de forma oficial, sigue su hoja de ruta: primero diseñar su programa y elegir su lista y, después, negociar con Errejón un acuerdo si eso es posible. Aunque por ahora de posibles candidatos no hay nada en firme. No van más allá de preferencias, que sea una mujer, mejor independiente y, mejor aún, conocida por la ciudadanía madrileña, según aseguran fuentes regionales de Podemos Madrid, dirigido por una gestora desde la dimisión de su ex secretario general, Ramón Espinar.

No parece sencillo reunir todos esos requisitos en un solo perfil y que además esa candidata, que si es mujer reforzaría el compromiso feminista de Podemos, esté dispuesta a enfrentarse con Errejón y a su tándem con Carmena en la Comunidad de Madrid.

Concentrados en sacar del foco las tensiones internas, a nivel nacional Podemos trata de volver a centrar la atención en la gran influencia que tiene en el Gobierno de Pedro Sánchez, tanto en los presupuestos como en otras iniciativas. Este pasado viernes presentaban junto al PSOE una propuesta para eliminar el voto rogado, que también aseguran haberle arrancado al Gobierno.

“Desde que en 2011 se impuso el voto rogado muchos españoles en el extranjero no han podido ejercer su derecho al voto. En octubre arrancamos al Gobierno la derogación del voto rogado, y hoy echa a andar la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General”, aseguraba el propio Iglesias en Twitter y con él muchos dirigentes de Podemos.

“Somos lo que hacemos. Conseguimos que el Gobierno acepte la supresión del voto rogado. Dos millones de personas que viven fuera de España podrán ejercer su derecho al voto con más garantías y menos trabas”, subrayaba Montero.

Hacer énfasis la utilidad de la formación morada para mejorar la vida de los ciudadanos es una de las estrategias de la dirección estatal para intentar demostrar que la crisis en Madrid y las tensiones internas no les han pasado factura. Aunque es obvio que les ha dejado un agujero muy difícil de tapar y que la búsqueda de un candidato no va a ser tarea sencilla.

Eso ha disparado, como decíamos, las quinielas más variopintas. Algunos apostaban por dirigentes estatales como Rafael Mayoral y otros por Montero. Lo que por otro lado les dejaría otro hueco casi insalvable en el ámbito nacional, donde Montero ejerce ahora de jefa de filas en ausencia de Iglesias, que sigue de permiso de paternidad.

Y mientras se deciden o encuentran un cabeza de lista, ponen el acento en la construcción del programa de forma colectiva en un proceso puesto en marcha este viernes por Podemos Comunidad de Madrid, que quiere hablar de medidas concretas y “superar una dinámica de confrontación partidista estéril que ha durado demasiado tiempo”.

Lo quieran o no, la confrontación puede alargarse aún más si al final, como parece, no hay acuerdo con Más Madrid y Errejón, y se acaban enfrentando en las autonómicas del 26 mayo.

La división del voto no es una opción que de inicio beneficie a la izquierda, pero llegado este momento ya en ningún lado descartan que pueda movilizar a electores que se abstendrían si sólo tuvieran para elegir una lista.

¿Quién lo sabe? Lo único claro es que la volatilidad, la fragmentación del voto y la irrupción de Vox hacen menos previsible que nunca el resultado electoral, y que Madrid -divididos o no- será uno de los terrenos donde se medirá el desgaste o la recuperación de Podemos.


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