Investigadores de Agrotecnio están estudiando en Lleida cebadas con alto contenido en compuestos bioactivos de gran interés para la dermatología y cosmética. Este cereal también tiene potencial en alimentación saludable, ya que permite bajar el colesterol y la hipertensión, lo que a su vez le abre la puerta a servir como base de piensos especiales para potenciar la respuesta inmunológica de los animales de granja y reducir el uso de antibióticos.

“Estamos extrayendo unos compuestos de fibra soluble que se llaman betaglucanos e investigamos junto al Institut de Recerca Biomèdica de Lleida (IRBLleida) su aplicación en procesos de cicatrización”, asegura el catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Lleida (UdL), Ignasi Romagosa, director de Agrotecnio desde este febrero.

El territorio y los agricultores también están involucrados en el proyecto, puesto que las cebadas se han obtenido en colaboración con Semillas Battle de Bell-lloc d’Urgell y el Centro Superior de Investigaciones Científicas de Zaragoza. “El objetivo ahora es despertar el interés de empresas elaboradoras de pasta y panadería para poderlas comercializar”, señala.

Granos de cebada desnuda con altos niveles de compuestos bioactivos Granos de cebada desnuda con altos niveles de compuestos bioactivos (Cedida / Cedida)

Investigación al servicio de toda la cadena alimentaria

El trabajo sobre las cebadas con compuestos bioactivos es sólo un ejemplo de la actividad de Agrotecnio, centro integrado fundamentalmente por grupos de profesores de la UdL e ICREA. Con sede en el Campus Agroalimentario de Lleida, forma parte de la red de Centres de Recerca de Catalunya (CERCA). Trabaja en toda la cadena alimentaria: producción vegetal, producción animal y transformación en alimentos.

Romagosa asegura que los 14 grupos de investigación que tiene a día de hoy Agrotecnio trabajan en más de 30 proyectos. Se han seleccionado en convocatorias competitivas nacionales o internacionales para lograr financiación. Y los resultados ya empiezan a concretarse. Por ejemplo, señala Romagosa, el grupo de mejora genética porcina “ha encontrado unos genes que cambian la composición de las grasas del cerdo consiguiendo que sean más saludables”.

Ignasi Romagosa, en su laboratorio Ignasi Romagosa, en su laboratorio (Archivo Ignasi Romagosa)

Otros investigadores ensayan con nanotecnología para optimizar el procesado de alimentos. “Se están utilizando nanopartículas para mejorar la estabilidad y disponibilidad de ciertos compuestos en alimentos y facilitar su conservación o, incluso, en alimentación animal para reducir el nivel de ingesta de antibióticos”, añade.

Romagosa ha sustituido en la dirección a los docentes e investigadores Ramon Albajes, Gustavo Slafer y Vicent Sanchis, que compartían provisionalmente la dirección tras la dimisión en 2015 del investigador Paul Christou de ICREA. En esta nueva etapa quiere trabajar junto al IRBLleida y otros centros CERCA, en temas de salud y alimentación y al mismo tiempo buscar alianzas con empresas agroalimentarias para incrementar los fondos y abrir nuevos proyectos.

El presupuesto de Agrotecnio no es fácil de calcular. El coste del personal investigador lo asumen las Instituciones de origen, fundamentalmente UdL e ICREA. Los proyectos en los que trabaja ahora Agrotecnio representan más de tres millones de euros anuales.

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