Ciudadanos y PSC compiten por un electorado muy similar, se lo disputan. Por eso los dardos de la campaña se lanzan mutuamente. Sin embargo, las expectativas de Inés Arrimadas y Miquel Iceta de poder llegar a presidir la Generalitat pasan por conseguir el apoyo del otro. De ahí que los dos midan sus ataques cruzados. Los candidatos de Ciudadanos y el PSC dejan que el cuerpo a cuerpo se escenifique en Madrid. 

Ferraz lanzó una campaña en contra del que fue su socio para la investidura fallida de Pedro Sánchez. La denuncia de los incumplimientos del pacto que Albert Rivera firmó meses después con Mariano Rajoy para mantenerle en la Moncloa fue uno de los argumentos. Pero la dirección socialista se esforzó en colocar a Ciudadanos “a la derecha del PP”. 

“El VOX de la política española”, llegó a decir Pedro Sánchez y un paso más allá fue su número dos, Adriana Lastra, que comparó a Albert Rivera con José Antonio Primo de Rivera, aunque después intentó arreglarlo diciendo que se confundió con José María Aznar. Mientras Sánchez aseguraba que los socialistas catalanes jamás harían a Arrimadas presidenta, Iceta evitaba pronunciarse en esos términos y se abría a “contemplar otras posibilidades”

Los socialistas confían en que situar a Ciudadanos en  la derecha les permitirá arrebatarle votos. Esa estrategia la comparte el PSC, pero el partido catalán prefiere dirigir sus ataques contra Rivera ya que ven en Arrimadas un perfil más moderado y saben que, si pretenden que Iceta sea presidente, tendrán que pedirle sus votos. Fuentes de la dirección del PSOE aseguran que la factura para Ciudadanos pasará en Catalunya por el acuerdo en Madrid para dejar a Rajoy en Moncloa.  

Además, es Sánchez quien ha subido el tono contra Arrimadas. “Para presidir la Generalitat hay que conocer el dato del paro”, dijo en una conversación informal con periodistas en la celebración del 39º aniversario de la Constitución en el Congreso. Se refería al fallo de las candidatas de Ciudadanos y ERC en su debate en Salvados (La Sexta) en el que ambas erraron al decir la cifra de desempleados en Catalunya. Iceta, sin embargo, ha usado ese mismo reproche, pero contra Marta Rovira. Después de que le afeara que baile en la campaña mientras Oriol Junqueras está en prisión, Iceta le ha contestado: “Lo que es frívolo es no saber cuántos parados hay”.

También Ciudadanos tiene a los socialistas en el punto de mira. Ambos partidos son conscientes de que sus votantes fluctúan entre sí. Pero igual que sucede con Ferraz, los principales ataques hacia los socialistas proceden de Madrid. Arrimadas ha rebajado el tono contra el PSC, partido al que hace tres semanas situaba cerca de un nuevo tripartito. Esa retórica apenas la usa desde que Iceta dejó claro que con sus votos no hará presidente de la Generalitat a un independentista de ERC. 

La candidata que según las encuestas tiene más papeletas para quedar en la primera posición –al menos del bloque no independentista– muestra un perfil más conciliador y mantiene la mano tendida al PSC. “Lo más importante ahora mismo no es quien gane dentro del bloque no independentista sino tener un escaño más que ellos”, expresó sobre los independentistas y se mostró convencida de que las fuerzas del llamado bloque constitucionalista serán capaces de ponerse de acuerdo. 

La mano tendida de Arrimadas

En la misma rueda de prensa, pidió al PP y al PSC que no trataran a Ciudadanos como el “rival”: “Tenemos una oportunidad real de acabar con el ‘procés’”. De hecho, aseguró que Iceta contará con sus escaños para formar gobierno si consigue más votos que Ciudadanos y no descartó incluso apoyarle si quedaba por detrás pero lograba el respaldo de los ‘comunes’ para conquistar el Palau. Esa es la estrategia que está siguiendo el PSC

Algunos dirigentes consultados por eldiario.es admiten que la política catalana se ha enquistado tanto que los partidos pueden llegar a apoyar a fuerzas de otros bloques con tal de que no gobierne el ‘otro’. Así, un miembro de la cúpula del PP admitía que no es descabellado que ERC llegue a permitir que gobierne Iceta con tal de que no sea Ciudadanos quien se haga con los mandos de la Generalitat. Los conservadores, por ejemplo, prefieren que Iceta sea president a que lo sea Arrimadas, ya que es Ciudadanos el que le roba buena parte de su electorado.

Mientras Arrimadas usa un tono más sosegado, sus compañeros de partido se lanzan a por los socialistas con mayor beligerancia. “Cuando se ve que está al alcance de la mano que Ciudadanos gane las elecciones es muy complicado que muchos votantes socialistas, oyendo propuestas que tienen más que ver con el nacionalismo pregolpe que con un proyecto para España, mantengan el voto donde lo tenían puesto”, expresó el portavoz parlamentario, Juan Carlos Girauta, en una entrevista en EsRadio. 

La estrategia del voto útil está ahora en manos de Ciudadanos. Girauta advirtió, además, a Sánchez de que si apuesta por los independentistas tras el 21D tendrá “consecuencias muy serias sobre las posibilidades de que el PSOE sea un partido que aspire a gobernar en un futuro”. El aviso llega después de que los socialistas hayan reiterado que no permitirán un gobierno de los independentistas y de que Iceta haya asegurado que impedirá la repetición electoral si está en su mano. 

Albert Rivera también ha mantenido ese discurso se ataque contra el PSC, al que acusó de haberles “traicionado muchas veces” y también cargó contra Sánchez en una reciente entrevista en ABC por “podemizarse”. 

La estrategia de Ciudadanos en el Congreso también se conjura contra el PSOE. Algunas iniciativas, como la defensa de las escuelas catalanas, han buscado que los socialistas se retraten. A pesar de haber pactado con Sánchez y Rajoy el inicio de una reforma constitucional en sendos acuerdos de investidura, Rivera enfría ahora esa posibilidad. De hecho, ha despreciado la comisión que han impulsado los socialistas para analizar el modelo territorial como paso previo a esa reforma. 

La iniciativa, que forma parte del acuerdo entre Sánchez y Rajoy a cambio del 155, ha sido ninguneada por los dos partidos, PP y Ciudadanos. Ambos se opusieron a que echara a andar esta semana coincidiendo con el aniversario de la Constitución, lo que habría sido una victoria para los socialistas en el arranque de la campaña. PP y Ciudadanos se negaron a que los ‘padres’ vivos de la Carta Magna acudieran este lunes a comparecer a la comisión y provocaron que los trabajos no comiencen hasta enero. 

El PSOE les acusó de hacer “cálculos electorales” con esa decisión. A pesar de que Ciudadanos ha cuestionado la utilidad de la comisión territorial, ha anunciado ya la presentación de su plan de trabajo, que pasa por convocar a los expresidentes del gobierno y a históricos del socialismo, como José Bono y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, cuyo posicionamiento sobre el modelo territorial dista mucho de la plurinacionalidad que Sánchez pretende que recoja la Constitución. 

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