Sergio García regresa a Augusta, un escenario de lujo. Y lo hace con la chaqueta verde. Así se le ha podido ver durante las jornadas previas del primer Grand Slam de la temporada –desde 1934–, saludando a diestro y siniestro. Con una sonrisa en la cara. Claro. El reflejo de la felicidad del castellonense, que un año atrás consiguió su primera victoria en un major. El recuerdo de la imagen del jugador español agachado primero en el green y abrazando luego a su caddie antes de recibir la felicitación de Justin Rose no se olvidará nunca. Han pasado ya doce meses desde ese instante, pero su alegría se mantiene impoluta, por la satisfacción de un triunfo magistral que dejaba atrás muchas decepciones y ponía de relieve, a los 37 años, su madurez deportiva, y por otros acontecimientos que han rodeado su vida desde entonces como su boda con la periodista Angela Akins y la noticia, recibida en el pasado British, de que sería padre. La niña nació tres semanas antes del Masters, que arranca mañana, y se llama Azalea por el hoyo 13 del Augusta National Golf Club, donde en el 2017 salvó una situación muy comprometida –“fue un milagro”, han dicho algunos– para lograr el mejor título de su carrera. “He disfrutado cada minuto de este tiempo”, dijo Sergio García tras el nacimiento de Azalea.

La Magnolia Line sigue ahí, majestuosa, llevando a todos los deportistas hasta la casa club. Ya no está el árbol de Eisenhower, el pino del hoyo 17, que sobrevivió a los envites del expresidente americano –solicitó que lo talaran–, pero no a las heladas del 2014, cuando fue retirado. Sin embargo, The Masters rezuma historia por todos sus poros. Tradición y presente, el recuerdo de muchas gestas culminadas por los mejores golfistas del mundo. Y entre ellos está Sergio García, que ha seguido los pasos de otros dos españoles: Severiano Ballesteros y Txema Olazábal. El campeón vigente llega relajado al compromiso. “No soy supersticioso y no pienso en tratar de hacer lo mismo que el año pasado, ni residir en la misma casa ni repetir las comidas. Si controlas las cosas en tu cabeza, se trata de tener confianza nuevamente, disfrutar de lo que estás haciendo e intentar hacerlo de la mejor forma posible para optar a la posibilidad de defender el título”, ha explicado Sergio García, concentrado en reeditar el éxito, un objetivo ambicioso y muy complejo. Desde el 2002, cuando lo logró Tiger Woods, nadie ha sido capaz de hacerlo. Y anteriormente sólo hay otros dos dobletes consecutivos, los de Jack Nicklaus (1965, 1966) y Nick Faldo (1989, 1990). “Llevar esta chaqueta es un viaje muy divertido y un honor mucho más grande de lo que pensaba”, ha resumido el jugador español sobre sus vivencias en el último año.

También para Tiger Woods ha sido un año muy especial. El estadounidense, vencedor de 14 majors, dejó en la primavera del 2017 una imagen preocupante, la de su ficha policial después de que fuera detenido por conducir bajo los efectos de diversos medicamentos a los que era adicto. Los ojos vidriosos del californiano, colocado, dieron la vuelta al mundo. Tiger alegó que no sabía cómo combatir el dolor de espalda y su retirada se veía como una opción muy real. Sin embargo, en abril se sometió a una operación complicada para reparar un disco dañado, con lo que liberó presión sobre el nervio y sus vértebras dejaron de sufrir. Era un camino arriesgado, pero aceptó el reto, como tantas veces ha hecho en los greens, y salió cara. Ausente desde el 2015, Woods regresa a Augusta con una tarjeta de presentación emotiva: en el Honda Classic fue decimosegundo, segundo en el Valspar Championship –donde las audiencias televisivas se dispararon por sus actuaciones– y quinto en el Arnold Palmer Invitational. “Si me hubieran dicho a principios de año que estaría en la lucha por dos torneos, habría aceptado sin dudarlo”, ha explicado sobre el pasado reciente. “Si juego sin dolor, me siento preparado para todo”, ha añadido, mientras que Sergio García tiene claro que “todos sabemos qué tipo de jugador es cuando se siente bien. Su regreso es un gran impacto”.

En el torneo más exclusivo del mundo, Fred Riley, presidente del Masters, ha confirmado la invitación para el indio Shubhankar Sharma, de 21 años y 66 del mundo, una de las promesas más firmes del presente, que con su participación abre un nuevo mercado para la histórica competición. “El golf es un deporte global y Sharma es un jugador sobresaliente”, ha resumido Riley.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.