Hoy hace 48 años del accidente que hizo fracasar la misión Apollo 13 de la NASA, que tenía que convertirse en el tercer alunizaje para la humanidad. Pero la NASA la terminó clasificando como un “fracaso exitoso”, pues los esfuerzos combinados del equipo de tierra y la tripulación lograron salvar la vida de los tres astronautas que iban a bordo.

Dos días después del despegue, el 13 de abril de 1970, nada parecía augurar lo que iba a ocurrir. De hecho, según informa la NASA en la página dedicada a la misión, Apollo 13 parecía la misión más tranquila hasta la fecha del programa de exploración espacial. El responsable de la comunicación desde tierra, Joe Kerwin, llegó a bromear: “La nave está en muy buena forma, por lo que vemos. Estamos aburridos como ostras aquí abajo”.

Nueve horas antes del accidente

Estamos aburridos como ostras aquí abajo”

Joe Kerwin

Responsable de comunicación de la misión

Nueve horas más tarde, el tanque de oxígeno número 2 explotó e inutilizó el módulo de servicio, el que proporcionaba la energía, el oxígeno y el agua al módulo de mando, que es donde viajaban los astronautas. La nave estaba a más de 300.000 kilómetros de la Tierra.

John Swigert, uno de los astronautas a bordo del Apollo 13, vio las luces de alarma y contactó con el equipo de tierra en Houston (Estados Unidos). Fue entonces cuando pronunció la célebre frase “Houston, hemos tenido un problema aquí”.

Logo de la misión Apollo 13, que debía convertirse en la tercera en pisar la Luna Logo de la misión Apollo 13, que debía convertirse en la tercera en pisar la Luna (NASA)

Los ingenieros de la NASA se volcaron entonces en buscar una solución de emergencia para que los astronautas pudieran volver a la Tierra sanos y salvos. Para poder tener energía para la reentrada a la Tierra, la tripulación tuvo que desconectar completamente el módulo de mando y usar la energía del módulo lunar, el que debía aterrizar en el satélite, como recurso de emergencia. Sin el módulo lunar, el accidente habría sido fatal.

Un tanque de oxígeno explotó e inutilizó el módulo de servicio, el que proporcionaba la energía, el oxígeno y el agua al módulo de mando

El accidente hizo imposible intentar un alunizaje, pero la nave ya había pasado un punto en el trayecto a partir del cual no podían cambiar el rumbo para regresar a la Tierra. Así pues, tuvieron que maniobrar –orientándose gracias al Sol– para rodear la Luna y conseguir el impulso gravitatorio necesario para el retorno.

El viaje de vuelta fue duro. La tripulación del Apollo 13 tuvo que racionar estrictamente la comida y el agua, ya que solo disponían de las reservas limitadas del módulo lunar. También tuvieron que desconectar la calefacción; el frío que experimentaron durante el resto de la misión les hacía prácticamente imposible dormir.

El módulo de mando del Apollo 13 aterrizó finalmente en el Océano Pacífico seis días después de su despegue, con todos los astronautas vivos.

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