Robar a mil ladrones

Falciani no es ningún justiciero que roba a los ricos para devolvérselo a los pobres. Falciani nació y creció en Mónaco, donde la banca se confunde con el casino y el respetable deja de serlo cuando pierde en la ruleta; y quiso montarse un negociete vendiendo a terceros las listas de evasores fiscales y blanqueadores de dinero en su banco, el HSBC. Pero, al final, los únicos dispuestos a pagarle eran los estados. Y los contribuyentes hoy nos alegramos mucho de que le pagaran. Ahora vive con escolta, pero más que un fugitivo del hampa me parece un príncipe monegasco, glamuroso, motivado y feliz. Mucho más que la mayoría de los sufridos empleados de banca que conozco.

La filtración de su lista de evasores con Bárcenas, la trama Gürtel, Pujol o Botín, entre otros, ha afectado a las elecciones españolas. ¿Cree que las urnas ahora hacen justicia?

Esos resultados son parte de la reacción indignada ante la evidencia de que el secreto bancario en Suiza y otros paraísos fiscales es utilizado por unos pocos para esquilmar a la gran mayoría de ciudadanos.

¿Tiene más nombres de evasores?

Habrá nuevas revelaciones. Pero más que los nombres importan los mecanismos: si no desmontamos el entramado que permite evadir miles de millones de España y otros países, se seguirá robando al contribuyente.

¿Cómo?

Ahora es facilísimo: los abogados y asesores facilitan testaferros que ponen los nombres que aparecen como titulares de cuentas en lugar de los auténticos defraudadores. Deberíamos trabajar juntos para evitarlo.

¿Hasta ahora era tan fácil evadir que ni se molestaban en buscar testaferros?

Por eso los ciudadanos deben presionar a los políticos para que la Fiscalía Anticorrupción, la Audiencia Nacional y la Agencia Tributaria trabajen coordinadas contra el fraude. Eso ayudaría a evitar esas tramas.

¿Qué hace usted para desmontarlas?

Colaboro con administraciones, partidos y expertos de varios países, y en especial España y Francia, para hacer más difícil la evasión tributaria. Este último año me he especializado en investigar el fraude del carrusel fiscal.

Pues le animamos a que persevere.

Para mí es un reto, porque soy investigador en matemática aplicada e informática y por eso pude acceder a los datos del HSBC, el banco donde trabajaba, y digamos que he adquirido cierta habilidad para detectar comportamientos atípicos en grandes bases de datos.

¿Se siente usted ladrón de datos?

Mire, yo nací en Mónaco: una fachada de mi casa daba a Francia y la otra a Mónaco…

Donde hay un gran casino.

Precisamente yo trabajé en él. Mi padre también era financiero y sabía del poder del secreto. De cómo lo utilizan quienes airean sus virtudes públicas y su respetabilidad y al final resulta que no son tan respetables. Tampoco olvidé que uno de mis primeros trabajos fue colaborar en el caso de Michael Schumacher…

¿Dónde aprendió banca?

Yo he pasado por el casino, la banca, la sala de juicios, la administración tributaria y, mientras esperaba la decisión sobre mi extradición, la cárcel. Son sitios donde la gente suele estarse media vida, pero yo estaba solo de paso. Y en la cárcel me encontraba con narcotraficantes de los que venían al banco a colocar su dinero…

Son facetas de un mismo negocio.

Aretha Franklin decía que en Harlem se encontraba con un narco y sabía que lo era por sus ropas, sus coches y sus chicas, pero que en Wall Street se lo volvía a encontrar y lo reconocía solo por la cara, porque, en lo demás, era igualito a los demás financieros.

¿Qué piensa de usted y su fuga su padre el bancario? ¿Y su madre?

Mis padres están sobre todo sorprendidos. Yo diría que aún atónitos. Desde que empecé esta nueva vida no dejan de estarlo.

¿Y su mujer y su hijo?

No hablo de ellos.

Entiendo… no diga nada. ¿Pasa miedo?

No sufra por mí. Yo no lo estoy pasando mal. Pongo mi vida en manos de otros, eso es todo, pero tengo muchos amigos: una red.

Yo no sufro: le veo estupendamente.

Mi vida está llena de alicientes y ahora empiezo una etapa creativa con mi libro, y el documental, además de mi investigación en matemática aplicada y mi colaboración con las administraciones tributarias y la justicia.

¿Es más divertido que ser empleado de banca toda su vida?

Muchísimo más. Y además es la libertad, aunque lleve guardaespaldas.

¿Ni un instante de arrepentimiento?

¿Usted cree que me arrepiento?

Yo le veo bien, pero supongo que habrá pagado un precio… ¿Demasiado alto?

Cuando te dispones a pagar un precio muy alto antes te aseguras de que lo que vas a obtener a cambio valga la pena. Yo me aseguré.

¿Tuvo miedo de que España concediera su extradición a Suiza, como pedía su banco, por revelación de secreto bancario?

No, porque estaba bien asesorado y convencido de que aquí el delito es justo el contrario: en España es un delito que la banca guarde el secreto a evasores fiscales y narcotraficantes. La justicia española rechazó la petición, porque este sí es un país serio.

…pero más pobre que Suiza.

En realidad, España debería pedir la extradición a Suiza de algunos banqueros suizos que amparan a delincuentes fiscales y ladrones españoles. Y algunos banqueros suizos deberían ser detenidos cuando pisan España por haber colaborado con delincuentes. Por lo menos, esos banqueros deberían estar acongojados cuando vienen. Ellos sí deberían pasar miedo.

Veo que le gusta nuestro país.

Cada vez me gusta más, porque España está haciendo mucho y bien contra el fraude fiscal y la corrupción que esconde su dinero fuera y pronto todos los ciudadanos empezarán a ver los frutos de exigir honradez.

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