EL POLITIKO

SIN CENSURA

“Hago algo y mucho mejor que nadie de aquí”

ESTEBAN LINÉS

Barcelona

Alba Farelo es consciente de que es una estrella de fulgurante carrera dentro de la escena nacional de las músicas urbanas. Aún así la cantante y artista de Vilassar de Mar (1997) jamás se imaginó de pequeña que llegaría algún día, o al menos no tan rápidamente, que su gusto por los ritmos jamaicanos la acabarían convirtiendo, ya como Bad Gyal, en esa estrella musical, especialmente del dancehall.

Su afición a escuchar música desde muy pequeña y confeccionarla de forma doméstica fue un proceso natural y autogestionado, que desembocó en un primer vídeo colgado en Youtube, “Bandulés”, que caló. Una desenfadada/desafiante combinación del “autotune”, sus propias canciones y su estilo vocal y corporal comenzó a causar estragos. Comenzó a hacerse un nombre bien cimentado hace un par de años con una versión del “Work” de Rihanna que tituló “Pai” y poco después volvió a impactar en Youtube con otro corte en catalán titulado “Indapanden”. Dos bombazos en las redes.

Vibrante y desinhibida

Siguió en lo suyo –cantando en catalán, castellano e inglés canciones suyas, empapadas en la onda rítmica del dancehall jamaicano y el reguetón, y defendiendo una independencia y una condición femenina sin prejuicios ni medias tintas– hasta que el pasado año deslumbrara en el Sónar. Hace unas semanas puso en circulación su segunda mixtape, “Worlwide angel” (Pure Records/Canada) en el que quisieron colaborar la flor y nata de los productores de la escena urbana como El Guincho, DjFlorentino, Fakeguido o Dubbel Dutch, y en donde a sus veinte años refleja su vibrante y desinhibida condición de mujer y de artista con mando en plaza. Recién regresada de Jamaica y con una agenda de compromisos apretada y de nivel (se la podrá ver en el próximo Primavera Sound) hoy presenta esas nuevas piezas en la sala Apolo (20.30 h) junto a sus bailarines en una velada en donde quiere petarla.

Para alguien no sepa quien es Bad Gyal, hace tres años aún trabajaba de dependienta en una panadería de Vilassar de Mar. ¿Cuándo pudo dejar ese menester?

Un poco después de sacar “Slow wine” [su primer mixtape], no llegará ni a dos años.

Internet, la salvación

¿Qué música consumía de pequeña? ¿cómo lo hacía?

Spotify y Youtube cai totalmente; vamos a ver, cuando era pequeñita tampoco existía tanto internet como ahora. Recuerdo que me gustaban mucho algunos cd’s antes del boom de Youtube, uno por ejemplo de Sean Paul, lo vi en la tele y les pedí a mis padres el disco. Cuando fui más mayor, porque entonces tenía 8 o 9 años, y cuando quise descubrir la música por mí misma, se lo debo todo a internet. Por desgracia en aquella época no tuve a nadie con quien compartir lo que me gustaba o que me enseñase cosas guapas. En mi pueblo había gente que le gustaba el reggae, el ska, todo lo que era más “roots”, que también me gustaban pero me interesaba más el dancehall. Estaba escuchando una canción de Busy Signal de reggae en Spotify y eso me redirigió a una canción de T.O.K., un grupo de dancehall también de los noventa, y me volví loca, y allí descubrí todos los clásicos.Y fui relacionando unos con otros, até cabos y comencé a entender que era eso. Hablo de cuando tenía 13 o 14 años.

Su aparición en el Sónar fue un punto de inflexión, ¿no?

Cuando me cogió el Sónar pensé que me lo merecía, está claro, pero tampoco me sentí algo especial porque también habían cogido a otros. Antes del Sónar no me sentía nada especial, pero lo hice y después sí que me sentí especial porque sabía que había hecho un bolo mucho mejor que el de los otros artistas de la misma ola que también participaron. Y lo he notado, porque después de aquello se me posicionó más porque hice un bolo de puta madre. Allí demostré, y no quiero sonar a pedante, que estoy a otro nivel, mis ideas van más allá de simplemente coger un micro y cantar encima de una canción. Y además tengo más intereses, como el del baile.

Vinieron a buscarla

Ese posicionamiento en otro nivel también se nota en el mixtape que va a presentar ahora, porque los temas están producidos por números uno en el tema. ¿Cómo lo consiguió?

Fueron ellos los que me pidieron colaborar en las canciones.Los temas son míos, he decidido que temas van y he sido la persona que ha hechos todas las letras y melodías. De momento tengo tantas ofertas de productores que no tengo que ir a buscarlos. Cuando tenga más calma, este mismo año, pararé y pensaré qué productores me interesan para mis temas realmente. Yo sé que los productores que han participado en este “mixtape” son muy conocidos, pero son ellos los que estaban interesados en mi sonido, porque creo que sabían que iban a encontrar en nadie más ahora mismo.

A alguien que no entienda mucho de música, ¿cómo definiría la que hace usted?

Escucho tanta música urbana que nunca podría decirte que lo que hago yo es trap, por ejemplo. Tampoco podría decirte que el funk brasileño suena igual que el dancehall o el reguetón. La gente habla por hablar y porque no ha escuchado música y porque no tiene interés en analizar algo más allá, excepto en fijarse en cosas y poder decir “¡oh! está diciendo coño, está diciendo teta!” Yo entiendo que les choque mucho, pero lo que digo es que no tienes por qué entender a un artista, pero si te interesa la música en general, párate un momento para fijarte en ella y disfrútala. La música urbana ahora mismo es tan rica y variada que para mi es un pecado decir que todo es trap. Me parece importante que la gente entienda esto.

¿Cómo podría definir su sonido?

No es puro dancehall, no es puro reguetón, es lo que sale dentro de mí, lo que está influenciado por lo que he escuchado cada día de mi vida, es decir, un montón de música latina, reguetón, trap latino, dembow, y muchísima música jamaicana e inglesa que viene de Jamaica. Si no has escuchado estas música, oirás lo que hago yo y dir´as que lo que hago yo es dancehall, pero no suena igual que el dancehall, de entrada porque no canto en “patoisni soy jamaicana.

“Seguiré moviendo el culo”

¿Qué tipo de imagen de mujer defiende, vende o cree que transmite en sus canciones, en sus vídeos y en sus conciertos?

Se ha hecho ya un producto de eso, ¿no? Yo no le doy tanta importancia. Acabo de estar en Jamaica y a algunas cosas hay que ponerlas en contexto. Por ejemplo, mover el culo parece algo tan explícito y sexual por aquí, y allí he visto hacerlo a señoras de cincuenta o sesenta años con su camisón y su gorrito y te aseguro que no tiene nada de sexual. Pero soy consciente de que estos bailes moviendo el culo son una imagen potente, y dan el juego que cada uno quiere. Yo solo digo que cuando tenía 13 años estaba en el bar de mi pueblo moviendo el puto culo y todo el mundo me miraba mal y nadie movía el suyo, pero yo era así. Y cuando se pase de moda y cuando ya no sea “trendy” moverlo, yo seguiré haciéndolo.

¿Le satisface saber que usted es un ejemplo para muchas chicas, de independencia y libertad, por ejemplo?

Eso es lo guai. Esa es la parte buena. Las modas tiene cosas buenas y malas. Las chicas jóvenes ven en mí un referente diferente y se sienten bien viendo cosas que ellas no se atrevían a compartir.

Sin mirar atrás

¿De qué se arrepiente?

Yo empecé haciendo el tonto y el gilipollas sin pensarlo, sin pensar que ahora me estaría dedicando a esto. Pensaba que aún me quedaban muchas barras de pan por vender; hice canciones con gente que no me gustaba, hice canciones que nunca hubiese hecho pero que ahora tiene millones de reproducciones. Pero también he aprendido que si quiero trabajar en esto no puedo estar arrepintiéndome o avergonzándome de cosas que haya hecho, porque entonces sí que lo pasaría muy mal.

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