Con un margen de solo dos semanas, la ciudad de Sevilla muda de piel cada primavera y las mantillas, el incienso y los pasos de Semana Santa dejan sitio a los trajes de flamenca, la manzanilla y los farolillos.

Este año, la feria acontece entre el 15 y el 21 de abril, de sábado a sábado, como ya ocurriera el año pasado, y hasta 1.051 casetas serán punto de encuentro para todos los que estos días se acerquen hasta el Real, ubicado en el barrio de Los Remedios.

Desde que en 1847 comenzará, a petición de un catalán y un vasco, como una feria de ganado, la Feria de Abril es en la actualidad no solo un fenómeno cultural y social de la ciudad, sino también uno de sus motores económicos. Si se atienden a las cifras del año pasado, según el Ayuntamiento, la semana de festejos generó unos 820 millones de euros en la ciudad, sobre un 3% del PIB de la capital.

Las casetas públicas y privadas

Durante estos días, las casetas se convierten en el hogar de todos los que viven la feria. Pese al tópico de que esta fiesta no es acogedora o solo es para los sevillanos, aunque es cierto que la mayoría de refugios son privados, este año habrá 19 de carácter público, propiedad de los distritos, partidos políticos y sindicatos.

Además, a pesar de esa fama de poco abierta, a la feria del año pasado acudieron un total de 4 millones de personas, casi 500.000 por día. Este dato es especialmente significativo si tenemos en cuenta que Sevilla no para durante estos días: el único día festivo es el miércoles 18 de abril, mientras que el resto de días, cada cual se organiza como puede con su trabajo.

Caballos y carruajes transitan por las calles del recinto ferial de la Feria de Abril de Sevilla Caballos y carruajes transitan por las calles del recinto ferial de la Feria de Abril de Sevilla (Getty)

Aunque no hay datos oficiales sobre previsión, los hoteles rozan el lleno para este primer fin de semana mientras que el Ayuntamiento confía en repetir los buenos datos de asistencia de 2017, “que batió todos los registros”, aunque todo queda atado también de la evolución climatológica.

Estos días también suponen un respiro para el desempleo, pues se incrementan las contrataciones temporales en servicios como la hostelería, pero también en otros necesarios para el buen funcionamiento de la feria. Solo en Lipasam, de limpieza de la ciudad, se han contratado 300 personas más que el año pasado para estos días.

El ‘alumbrao’

La Feria de Sevilla destaca por su pomposidad y sus tradiciones, estos días es común ver los vestidos de flamenca, los trajes de corto y los enganches de caballos. En la mesa destacan, sobre todo, el pescado frito, el vino y la cerveza, y para amenizar la fiesta el rebujito, una mezcla de vino de manzanilla con gaseosa.

Otro de los grandes elementos distintivos de la Feria de Abril es el arco que hace de entrada al recinto, la portada, que cada año presenta un diseño diferente para conmemorar algún evento vinculado con la ciudad.

El diseño de este año, realizado por César Ramírez, rinde homenaje a los 150 años de la caseta del Círculo Mercantil de Sevilla. Asimismo, las torres laterales están inspiradas en el estilo mudéjar de la fachada de la casa Nogueira de 1907.

A partir de las 00:00 horas del 15 de abril, tanto la portada como las más de 200.000 bombillas que llenan la feria se encenderán e irradiaran luz durante la semana grande de Sevilla.

La portada, diseñada por César Ramíez, rinde homenaje a los 150 años de la caseta del Círculo Mercantil de Sevilla

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