Este mes de diciembre es clave para la inversión científica e industrial en España. Más concretamente para Granada. La ciudad andaluza podría ser la sede elegida por una agencia europea para un acelerador de partículas con el que investigar materiales que podrían ser empleados en la construcción de reactores de fusión nuclear. El objetivo es rentabilizar esta forma de producir electricidad para su uso comercial, ya que esta energía de fusión nuclear sería más limpia, barata y sostenible que las actuales.

Las instalaciones planteadas forman parte del macroproyecto internacional IFMIF-DONES, y supondría una inversión de casi 500 millones de euros. Se financiaría en parte con Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER). La región donde se instale definitivamente acarrearía con el 50 por ciento de la inversión, recalando la otra mitad en las espaldas del resto de socios que colaboran en su desarrollo.

El próximo 20 de diciembre tendrá lugar una reunión en el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad donde se pondrá sobre la mesa la opción de que España comparta con Croacia la candidatura para albergar estas instalaciones. La millonaria inversión, según llevan repitiendo todas las partes implicadas, crearía cerca de 12.000 puestos de trabajos durante la construcción del complejo, de los que casi un millar terminarían siendo empleos fijos.Todo esto en 18 meses, que es lo que tardarían en implantarse las infraestructuras.

Los implicados hablan de que la fase de exploración con el acelerador de partícula se podría prolongar hasta el año 2050

El camino para llegar hasta aquí no ha sido fácil y la elección final sólo depende de una decisión ‘a dedo’ basado en el atractivo industrial y humano particular de cada zona. En el verano de 2016 el principal adversario de Granada era Polonia, aunque finalmente este país decidió no presentar su candidatura. La localización del proyecto, a día de hoy, pueden ser varias: Granada, Croacia, que ambos países trabajen juntos, que la inversión salga de las fronteras europeas y se instale en Japón o, incluso, que nunca se llegue a construir.

La agencia de la UE Fusion for Energy, con sede en Barcelona, es la encargada de gestionar la participación europea. Por ello, será la que tendrá la última palabra sobre dónde recaerá esta iniciativa. La candidatura española asume que a favor de Granada está que ya cuenta con la posible ubicación para la construcción del acelerador: el Parque Metropolitano de la ciudad, situado en la localidad de Escúzar, que cuenta con 4 millones de metros cuadrados de uso industrial y tecnológico.

También suma el prestigio y la labor de la Universidad de Granada (UGR), que recientemente ha abierto una oficina en el centro de la urbe para “planificar y trabajar en el diseño del acelerador”, explica a Público el vicerrector de investigación de la institución docente, Enrique Herrera.

Además, se suma un organismo público del Gobierno español, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), la asociación empresarial Ineustar y la firma de Seven Solutions, una ‘start up’ creada en el interior de la UGR que se dedica al desarrollo de sistemas empotrados para aplicaciones industriales e industria para la ciencia.

Rentabilizar la fusión nuclear, un horizonte de décadas

La comunidad internacional desarrolla desde hace años investigaciones conjuntas con el objetivo de convertir la producción de electricidad por fusión nuclear en algo rentable y por lo tanto adecuado para su uso comercial. Algunos ejemplos recurrentes son el proyecto ITER, que supondrá la construcción de un reactor de energía de fusión en Cadarache, una zona cerca de Marsella, en Francia.

Sin embargo, el proyecto IFMIF-DONES que podría albergar Granada cuenta con un horizonte todavía difuso: los implicados hablan de que la fase de exploración con el acelerador de partícula se podría prolongar hasta el año 2050.

La ciencia ya ha conseguido que los reactores de fusión nuclear generen energía limpia, pero todavía no de una forma comercialmente rentable

Grosso modo, la fusión nuclear implica la unión de átomos de deuterio (hidrógeno) y tritio, lo que implica una enorme inversión de energía para lograrlo y romper las fuerzas fundamentales que mantiene la materia unida. Una vez superada la barrera, el desafío tecnológico es preservar esta reacción en un entorno seguro. El estudio de materiales en las dependencias del futuro IFMIF-DONES es crucial para lograr reactores que sean capaces de albergar semejante producción energética.

Las centrales nucleares al uso producen electricidad mediante la fisión. La fisión es precisamente lo contrario a la fusión, que la comunidad científica investiga cómo controlar y rentabilizar desde hace años. En la fisión, la producción energética es fruto de romper átomos. La energía de fusión nuclear, en cambio, se basa en un principio que se repite en el Sol, nuestra estrella.

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