La industria tecnológica ha tenido su buena dosis de juicios eternos: los litgios de SCO con la comunidad Linux, Apple vs. Samsung y los varios casos abiertos contra Microsoft en los años 90. Pero ninguno alcanza los niveles de hastío y desproporcionalidad que el ahora resucitado Oracle vs. Google. El sistema judicial de apelaciones estadounidense ha dictado que el juicio por demanda de copyright de software entre Oracle y Google tiene que volver a realizarse. Será la tercera vez que las dos grandes gigantes de la tecnología se verán la cara por el mismo caso que lleva siendo litigado desde 2010.

Ocho años después, Oracle no se ha dado por vencido y ha conseguido que la corte de apelaciones le dé la razón. Uno de los casos más complejos que ha mezclado legislación de copyright, patentes, software, entornos de desarrollo y mucho más.

Oracle solicitó 7.300 millones de euros en daños a Google en el anterior juicio

Los expertos ya no esperan que el caso afecte al desarrollo de Android, el sistema operativo más utilizado en el mundo con más de 2.500 millones de usuarios. En el segundo juicio Oracle solicitó hasta 7.300 millones de euros en daños, pero el tercer juicio podría acabar con una imposición superior si Oracle recibe un veredicto favorable. Cualquier decisión, si no se remedia con un acuerdo extrajudicial anterior, llegaría como pronto en 2019.

Oficinas centrales de Oracle en California Oficinas centrales de Oracle en California (Paul Sakuma / AP)

El caso entra en su sexta etapa judicial, en un caso que ha marcado la década actual siendo la comidilla de Silicon Valley, donde ambas empresas residen. El caso llegó por primera vez a los tribunales en 2010 poco después de que Oracle adquiriese Sun Microsystems, otra compañía veterana en la producción de software que había creado el lenguaje de programación Java y sus entornos de desarrollo y ejecución.

Oracle afirma que las 37 partes del código similares o idénticas son prueba de una duplicación. Google afirma que se trata de una coincidencia

Java permite a un mismo código fuente ser ejecutado en múltiples sistemas operativos bajo un entorno homogéneo. Aunque hay una amplia base de detractores de sus méritos técnicos, Java ha sido y es un ecosistema popular y fue elegido por el equipo de Android para ser el lenguaje en el que se desarrollasen sus aplicaciones. Java es código fuente abierto, pero Google optó por crear su propia plataforma compatible con Java en vez de licenciar la plataforma creada por Sun.

En su momento Sun Microsystems no vio problema con esta decisión, pero cuando Oracle adquirió todos los derechos de Sun al absorber la compañía, optó por la confrontación. Al crear Google un sistema compatible (denominado Dalvik) con la máquina virtual de Java creada por Sun, incurrieron en muchas similitudes de código, especialmente en las partes más sencillas.

Google está trabajando en un sistema operativo nuevo denominado Fuchsia que utiliza Dart, un lenguaje de programación de código abierto creado e impulsado por la compañía

De esas coincidencias (según Google) se deriva el caso. Unas docenas de funciones que están escritas de forma idéntica o muy parecida. Oracle por su cuenta afirma que no fueron tales, y que el código fuente infringe en las licencias de software de Java. El sistema Dalvik creado por Google fue sustituido por una versión más moderna denominada Android Runtime (ART) en 2013, tres años después de que comenzase el primer juicio. Actualmente solo el 17% de teléfonos con Android utilizan una versión de Android que contenga Dalvik.

En 2012 el primer juicio acabó con una decisión de un jurado popular que no encontraba motivos para condenar a Google bajo la legislación de copyright. Oracle apeló el caso y fue elevado a la Corte Suprema del país, que rechazó el caso y volvió a los tribunales ordinarios en 2016. En este segundo juicio el nuevo jurado decidió de nuevo en contra de Oracle afirmando que las 37 partes del código citadas estaban protegidas bajo las cláusulas de “uso justo” de la legislación de copyright. Esta es la sentencia que Oracle ha conseguido apelar con éxito y las compañías se dirigen a un tercer juicio.

Actualmente solo el 17% de teléfonos con Android utilizan una versión de Android que contenga Dalvik

Oficinas de Google en Nueva York Oficinas de Google en Nueva York (Spencer Platt / AFP)

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