El ataque de la pasada noche contra instalaciones químicas sirias ha servido para que Francia pruebe, a nivel operativo y en condiciones reales de guerra, su misil de crucero naval (MdCN). Este sofisticado sistema de armamento, que puede instalarse en fragatas y submarinos, aspira a competir con el misil Tomahawk estadounidense.

La prensa francesa lleva días anticipando que la operación aliada contra el régimen de Bashar el Asad daría la oportunidad para estrenar el MdCN y mostrar su eficacia a los eventuales compradores, entre los que podrían estar España y Holanda.

'L'Aquitaine', en una imagen de archivo ‘L’Aquitaine’, en una imagen de archivo (Fred Tanneau / AFP)

El ministerio de Defensa francés ha divulgado imágenes nocturnas de los MdCN lanzados presumiblemente desde fragatas del tipo ‘Aquitaine’ en el Mediterráneo oriental, así como los cazabombarderos Rafale que despegaban desde bases en la Francia metropolitana. Los Rafale y los Mirage han tenido que ser reabastecidos de combustible varias veces, durante el largo vuelo atravesando el Mediterráneo en misión de ida y vuelta. Los Rafale van equipados con misiles Scalp, con un alcance de casi 400 kilómetros. Han intervenido asimismo aviones Awacs para asegurar las comunicaciones.

El MdCN es fabricado por el gigante MDBA, líder europeo en tecnología de misiles, propiedad de Airbus, la británica BAE y la italiana Leonardo, con sede en un suburbio del sur de París. El misil de crucero naval francés fue ensayado por primera vez hace un par de años. Pesa 1.400 kilos (de cuales, 500 kilos de explosivo), mide 6,50 metros de largo por 53 centímetros de diámetro. Vuela a 800 kilómetros por hora y tiene un alcance de unos 1.000 kilómetros. El margen de error es muy pequeño. Su costo por unidad alcanza los 2,86 millones de euros, el doble que los Tomahawk.

La exhibición de poderío bélico francés, con armas tan desarrolladas, contrasta, según los analistas, con los británicos, que han usado aviones Tornado, ya antiguos. Para Francia, que dispone de armas nucleares desde los años 60 del siglo pasado, es importante mostrar que dispone también de capacidad de disuasión autónoma, de tipo convencional, a nivel global. Eso contribuye a mantener su estatus de potencia y, a la vez, a promover una industria, la militar, que supone una parte relevante de sus exportaciones.

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