El presidente francés, Emmanuel Macron, ha confirmado que, en el momento oportuno, una coalición internacional atacará las instalaciones de armas químicas de Siria porque se tienen pruebas de que el ejército de Asad ha usado cloro contra la población civil. El titular del Elíseo ha dejado muy claro, sin embargo, que “en ningún caso Francia dejará que haya una escalada”, en alusión al conflicto que podría estallar con Rusia.

Macron ha sido entrevistado en directo, en el primer canal de la televisión francesa (TF1), desde una escuela primaria de Berd’huis, una pequeña localidad en Normandía. El presidente tenía necesidad de hablar al país debido al creciente clima de agitación social, sobre todo por la huelga ferroviaria, las protestas estudiantiles y el malestar por algunas políticas económicas.

Macron ha explicado que París y Washington están coordinando a diario los preparativos de la próxima operación militar

Respecto a Siria, el jefe de Estado francés ha explicado que París y Washington están coordinando a diario los preparativos de la próxima operación militar. Según la prensa, se da por descontando que en los bombardeos participaran aviones franceses Rafale -que volarán desde bases en territorio galo y se reabastecerán varias veces en vuelo- y quizás también una fragata lanzamisiles que ya navega por el Mediterráneo oriental. Macron ha insistido en que continuará la lucha contra los terroristas en Siria, se hará cumplir el derecho internacional y humanitario, y se trabajará para “preparar la Siria de mañana”, en la que “todas las minorías sean respetadas”.

El presidente ha recalcado que “se irá hasta el fondo” con la reforma ferroviaria porque la empresa estatal, SNCF, necesita con urgencia ser reestructurada y ver saldada su enorme deuda. Ha puesto el ejemplo de Alemania, donde la reforma redunda en mejor servicio y más cobertura de las líneas regionales. Sobre la huelga y la firmeza de los sindicatos, Macron ha instado a la responsabilidad ante las molestias que se están causando a los usuarios y los graves perjuicios a las empresas. En tono conciliador, el presidente ha afirmado que “la respuesta no es no hacer la reforma sino hacerla juntos”.

Macron ha defendido asimismo su política tributaria frente a las críticas de quienes creen que sólo benefician a los ricos. El presidente ha usado el símil de la cordada, en el alpinismo, haciendo hincapié en que los de arriba deben tirar más fuerte pero es necesario que todos vayan a un paso sincronizado. Ha advertido que la política social no es sinónimo de más gasto público, porque este lo pagan todos con sus impuestos. Frente a los que se quejan de que sus reformas van demasiado rápido, ha replicado: “Es el mundo el que va demasiado rápido”.

En cuanto a la política antiterrorista, el presidente está decidido a continuar cerrando mezquitas salafistas en las que se prediquen valores contrarios a los valores franceses o se haga apología del terrorismo. Y sobre las protestas universitarias, ha alertado de la presencia de “profesionales del desorden”, de “agitadores profesionales”. Su advertencia es que, si permanecen las facultades bloqueadas, los estudiantes no pueden esperar “exámenes de chocolate”, es decir, aprobados políticos generales.

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