Carme Forcadell renunciará a la indemnización que reciben todos los presidentes del Parlament (el 80% de su salario durante dos años, algo más de 6.600 euros al mes) al incorporarse al Parlament como una diputada sin rango. Será por ahora la primera presidenta del Parlament que sigue en la Cámara como diputada y, por tanto, no se acogerá a esta prerrogativa inmediatamente después de dejar el cargo. Todos los expresidentes del Parlament han abandonado la primera línea política y, aunque mantienen actividades públicas, como el caso de Joan Rigol y Ernest Benach, lo hacen discretamente, a diferencia de Núria de Gispert que se ha convertido en protagonista de numerosas polémicas en las redes sociales. Rigol y De Gispert están jubilados y disponen de una pensión vitalicia del 40% de su salario en el cargo.

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