La decisión ya la tenía tomada hacía tiempo, la tomó cuando la legislatura pasada acabó de forma “abrupta” con la convocatoria de elecciones y el cese del Govern de la Generalitat en aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno de Rajoy. Aunque Carme Forcadell admite que las causas judiciales que pesan sobre ella han determinado esta decisión, su autocrítica es menor a la hora de referirse a su gestión y a las acusaciones hacia ella que le reprochan haber silenciado a la oposición. De hecho, asegura haber sido una presidenta del Parlament “flexible, especialmente con los grupos de la oposición”.

En declaraciones a RAC1, Forcadell ha defendido que “nunca te encuentras con la situación de poder dar marcha atrás, aunque con la experiencia posiblemente habría hechos algunas cosas de otra manera”. Aunque “seguro que he cometido errores”, no ha sabido “decir un día concreto”, y la presidenta de la cámara ha defendido su máxima de que en el Parlament se tiene que poder hablar de todo, también de independencia. Así, ha alegado que “hay sentencias del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que dice que en un Parlamento se tiene que poder hablar de todo incluso si esto contraviene el orden constitucional”.

Aunque “siempre se pueden hacer las cosas mejor”, se ha referido al pleno de los pasados 6 y 7 de septiembre, en el que se aprobaron las leyes del referéndum y de desconexión, y sobre el que ha defendido que “esos días cumplimos el reglamento”. Aunque la dirigente ha admitido que “se puede estar de acuerdo o no y se pudo hacer mejor o peor”, ha vuelto a insistir en que el pleno es el órgano supremo que decide qué se vota y qué no. Y sobre el que se celebró esos días ha recordado que todos los grupos pudieron intervenir y se pudieron presentar enmiendas.

La dirigente ha destacado que durante su mandato ha tenido la norma de no entrar en las peleas de los grupos, pero ha rechazado la acusación que le dedican de haber silenciado a la oposición. Así, ha recordado que el día de la aprobación de la ley del referéndum, el grupo que más habló fue Ciutadans, mientras que los que menos hablaron fueron JxSí y la CUP. “He sido una presidenta muy flexible”, y “he sido flexible, especialmente con los grupos de la oposición”, ha asegurado.

Forcadell simplemente ha reconocido que antes de la celebración de aquel pleno “seguro que se podían haber hecho mejor las cosas para no haber tenido que llegar a aquello”, pero ha defendido su actuación y el hecho de haber contravenido la opinión de los letrados del Parlament, que desaconsejaron la aprobación de las citadas leyes por considerar que contravenían gravemente la Constitución.

Al respecto, Forcadell, ha comentado que la opinión de los letrados no es vinculante, y que “si tuvieran que prevalecer las opiniones jurídicas en la Mesa habría juristas en lugar de políticos y nosotros somos políticos”. A la vez, ha indicado que como Mesa de la cámara catalana, “no entramos nunca en el fondo, sino en facilitar la tramitación”.

A la presidenta del Parlament le han preguntado sobre qué es Catalunya ahora mismo, sobre si es una república tras la DUI o no, a lo que ha contestado que “Catalunya es una nación y que cada uno le ponga el nombre que quiera”. En este sentido ha señalado que la DUI fue “una declaración política, como todas las que hacemos en el Parlament”, aunque no ha querido ir más allá porque “no me corresponde a mí decir lo que será o no será” Catalunya.

Sobre la investidura, ha dicho no saber quién será el president de la Generalitat, pero ha dejado la puerta abierta a que lo pueda ser Puigdemont a través de una investidura no presencial. Forcadell ha admitido dicha posibilidad dependiendo de cómo se interprete el reglamento del Parlament. “El reglamento es interpretable porque hay muchas cosas que no están escritas”, pero “corresponderá a la próxima Mesa decidirlo”, ha emplazado.

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