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José María Romero de Tejada era hermano del que fue secretario general del PP de Madrid entre 1996 y 2004, Ricardo Romero de Tejada, quien acudió a declarar como testigo en el juicio contra la trama Gürtel.

Foto: El exsecretario general del PP de Madrid. Ricardo Romero de Tejada. (EFE)

Romero de Tejada, en el juicio de Gürtel: “Las sedes se financiaban con cenas y rifas”

Romero de Tejada, ex alcalde de Majadahonda, en el juicio

En su opinión, los cargos electos eran los que más dinero aportaban para mantener las sedes, a través de pagos mediante transferencia bancaria

El exsecretario general del PP de Madrid, Ricardo Romero de Tejada, aseguró en el juicio de Gürtel que las sedes locales, como la de Majadahonda, se financiaban con “loterías, rifas y cenas benéficas”, así como con aportaciones de parte del sueldo de los cargos, pero no con donativos de particulares. Romero de Tejada explicó este método en el juicio contra la trama corrupta, donde declaró como testigo a petición de la defensa del exalcalde de Majadahonda, Guillermo Ortega, al igual que el excoordinador de campañas de la formación regional, José Manuel Fernández Norniella. Ambos testigos, que fueron condenados por el caso de las ‘tarjetas black’ de Caja Madrid, fueron llamados a declarar a petición de Ortega para “aclarar cuál era la operativa de financiación de los distintos distritos, municipios, así como de la regional del Partido Popular de Madrid”.


El exsecretario general del PP de Madrid, Ricardo Romero de Tejada, aseguró en el juicio de Gürtel que las sedes locales, como la de Majadahonda, se financiaban con “loterías, rifas y cenas benéficas”, así como con aportaciones de parte del sueldo de los cargos, pero no con donativos de particulares. Romero de Tejada explicó este método en el juicio contra la trama corrupta, donde declaró como testigo a petición de la defensa del exalcalde de Majadahonda, Guillermo Ortega, al igual que el excoordinador de campañas de la formación regional, José Manuel Fernández Norniella. Ambos testigos, que fueron condenados por el caso de las ‘tarjetas black’ de Caja Madrid, fueron llamados a declarar a petición de Ortega para “aclarar cuál era la operativa de financiación de los distintos distritos, municipios, así como de la regional del Partido Popular de Madrid”.

Según Romero de Tejada, los cargos electos eran los que más dinero aportaban para mantener las sedes, a través de pagos mediante transferencia bancaria, pero también existían otros métodos como la venta de boletos de lotería, que eran aportaciones en “puro efectivo” y la celebración de cenas benéficas en las que se vendían rifas para obtener premios. El exsecretario general indicó que durante el periodo electoral sus funciones eran “netamente políticas y estructurales” por lo que las decisiones financieras las llevaba el presidente de la campaña, el tesorero o el responsable de actos. Al ser preguntado si recibían donativos de particulares, el testigo contestó: “Que yo sepa no”, la misma respuesta con la que negó que la dirección nacional del PP le llamara para favorecer la concesión de licencias públicas a determinadas empresas.

Por su parte, Fernández Norniella se desvinculó de la administración del dinero durante las campañas electorales y explicó que no conoce el funcionamiento del partido después de 1998, año en el que dimitió de su cargo y pidió la baja como afiliado. Lo que sí pudo explicar es que durante el tiempo que trabajó como coordinador de campaña, el presupuesto de las mismas se determinaba a nivel nacional, en base al límite establecido por la ley electoral. El dinero, continuó, se distribuía entre las delegaciones regionales, que luego hacían lo propio con las locales. Un movimiento de arriba hacia abajo que era controlado por los gerentes y tesoreros a nivel nacional y regional, pero que, según concluyó, desconoce qué labores y funciones comprendían.


También declarararon como testigos la exdiputada del PP en la Asamblea de Madrid Carmen Rodríguez Flores y el exconsejero delegado de la empresa pública Campo de las Naciones Jorge Barbadillo, quienes ofreció versiones diametralmente opuestas acerca de un encuentro entre ambos en Madrid en 2005 junto a Ortega y el extesorero del PP Álvaro Lapuerta. Ortega dijo en el juicio que la exdiputada madrileña le dijo que le habían costado el cargo de alcalde las conversaciones que Lapuerta había mantenido con el empresario dueño de Licuas y Coarsa, Joaquín Molpeceres, quien se había quejado de que no les estaba dando las obras que se licitaban en Majadahonda. Barbadillo explicó que se encontraba almorzando en un restaurante con Ortega cuando la exdiputada accedió al establecimiento acompañada de Lapuerta, quienes los avistaron desde lejos y se dirigieron directamente a su mesa.

Una vez allí, continuó, ella comenzó a decirles que ambos habían sido relevados de sus cargos públicos porque no la habían ayudado lo “suficiente” con un tema que implicaba a Molpeceres y al artista José Luis Moreno. “Fue una intervención extraña. Nos dijo que ella nos había marcado unas pautas y que estábamos ambos fuera por no haberlas seguido. Lapuerta no dijo nada, pero estaba a su lado y asentía a todo lo que decía”, detalló Barbadillo. Por el contrario, Flores reconoció que aquel día se encontró con Ortega y Barbadillo cuando iba acompañada del extesorero del PP, pero negó que se acercara a su mesa para hablar con ellos ya que, según indicó: “Yo soy una señora, no voy a ir a su mesa a decirles algo si estaban comiendo“.

El fiscal superior de Catalunya, José María Romero de Tejada, ha muerto esta madrugada a los 69 años, según ha informado en un tuit el ministro de Justicia, Rafael Catalá. El fiscal jefe ocupó el puesto después de ser teniente fiscal del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) -número 2 de la fiscalía catalana- en 2013. Su antecesor, Martín Rodríguez Sol, había dimido en marzo, obligado, después de ser expedientado por Eduardo Torres-Dulce tras haberse manifestado en público a favor de que los catalanes se expresen, en referencia al referéndum que Artur Mas preparaba para el 9-N del 2014. Al parecer, habría muerto por una neumonía que le afectó los dos pulmones. Fue ingresado en la UCI y sufrió un paro cardíaco, informan otros medios.





Romero de Tejada, de línea dura, fue nombrado por el Gobierno central en julio, unos meses después. “Mi afecto para su familia y sus compañeros. Una gran pérdida para la justicia y la fiscalía”, ha escrito el titular de Justicia en su cuenta de Twitter a primera hora de la mañana este lunes.

Rodríguez Sol fue luego número dos por Barcelona en la lista de Unió Democràtica de Catunya en las elecciones plebiscitarias del 27-S de 2015, aunque la formación no obtuvo ningún escaño en el Parlament y el jurista volvió a la fiscalía. Había pedido una excedencia.

Tejada era considerado un conservador. Pertenecía a la Asociación de Fiscales. Su padre ya había sido fiscal en Barcelona.

Romero de Tejada ha tenido un destacado papel en estos meses de desafío soberanista en Cataluña. El pasado 25 de septiembre, remitió al entonces jefe de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, la primera orden directa para que actuara contra la preparación del referéndum del 1 de octubre. En una instrucción de cuatro folios, encargó al mayor que sus agentes acudieran a todos los institutos de Enseñanza Superior que iban a ser utilizados como colegio electorales en la consulta suspendida por el Tribunal Constitucional.
Además, la Fiscalía Superior de Cataluña nombró al coronel Diego Pérez de los Cobos “director técnico” para coordinar a los Mossos y al resto de cuerpos policiales en los dispositivos para evitar el referéndum ilegal del 1 de octubre.

Es mucha casualidad, ya van dos asesinatos. Que se muera el fiscal que lleva gran parte del peso de Cataluña, puede ser casualidad, que se muera el de Barcelona días después ya es un patrón.

Cuatro muertes más y otro suicidio

El fallecimiento de Barbera a causa de un infarto era la última de una «lista negra» sorprendentemente larga. Véanse: Leopoldo Gómez, imputado por delitos de prevaricación y cohecho, que murió el 9 de marzo del año pasado; Francisco Yáñez, amigo personal de Luis Bárcenas, falleció pocos días después de ser imputado y cuatro días antes de tener que ir a declarar ante el juez Ruz; el constructor José Martínez Núñez, cuya empresa había sido señalada por el primer juez que llevó el caso, Baltasar Garzón, murió en agosto de 2015, e Isidro Cuberos, que apareció sin vida en un barranco entre Mijas y Benalmádena, donde habría caído con su moto.


Una de las primeras muertes relacionadas con un caso de corrupción fue, también por suicidio, la de Juan Pérez Mora, el falso juez que engañó al cerebro de la Gürtel, Francisco Correa. La víctima era en realidad un comercial de productos dietéticos y ni siquiera había cursado los estudios de Derecho.

Tal fue su farsa de Mora, que llegó a hacerle creer a Correa que, como exjuez de la Audiencia Nacional, recibía información privilegiada del mismo Garzón y que tenía controlados los movimientos de la Fiscalía. Incluso aseguró que los teléfonos de los integrantes de la trama no estaban pinchados. En el verano de 2009, poco después de que el caso se hiciese público, se quitó la vida. Tenía 65 años.

 

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