Tras las revelaciones sobre el espionaje masivo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) realizadas por el excontratista de la CIA Edward Snowden, las entidades gubernamentales de EE.UU. han cambiado sus políticas internas para prevenir semejantes filtraciones en el futuro. En el caso de la NSA, este enfoque derivó en una crisis con el personal, contó a RT un exempleado de la agencia, William Binney.

Según Binney, quien se desempeñó como director técnico de la NSA, en 2015 se introdujeron estrictas reglas internas que obligaban a los empleados a espiar a sus propios colegas. Ello creó un ambiente hostil en la entidad que condujo a que agentes, informáticos e ingenieros abandonaran en masa sus puestos de trabajo.

Además, muchos empleados dimitieron por no estar de acuerdo con las políticas de vigilancia pública y la creciente ‘cacería de brujas’ en torno al tema ruso que, según él, desacredita a la NSA.

“Los empleados de la NSA deben vigilarse unos a otros”

“Dentro de la NSA tienes el programa llamado ‘Si ves algo, di algo’, sobre los empleados, tus compañeros de trabajo, así que tienen a los trabajadores dentro de la agencia observando a otros trabajadores”, relata Binney. “El objetivo es lograr que alguien les cuente quién podría ser otro Edward Snowden”, señala, asegurando que “eso crea un ambiente de trabajo muy hostil y desagradable”.

“La NSA parece la Stasi de la Alemania Oriental”

Un sistema similar “estaba en el programa original creado por la Stasi. Hicieron lo mismo en la Alemania Oriental”, asegura el exagente de la NSA. “Cualquiera que tenga queja o quiera venganza contra alguien podría decir algo en su contra, sin dar nombres. Solo acusarlos de algo, meterlos en problemas o dificultades”, lamenta.

“Lo único que neutralizó a la NSA fueron las trampas del FBI”

“No veo que tengan éxito a la hora detener el terrorismo de cualquier manera”, sino que “lo único que evitaron fueron las trampas que hace el FBI”, asegura Binney. “Atrapan a la gente, pero en cuanto a los ataques que realmente han sido planeados por terroristas u otras personas que intentan hacer daño… no han detenido a ninguno por lo que yo sé”, sigue. Recuerda Binney que el exdirector de la Agencia de Seguridad Nacional, el general Keith B. Alexander había afirmado ante el Comité Judicial del Senado que habían frustrado 54 ataques, pero fue desafiado por el senador Patrick Leahy a probarlo. “Y no pudo probar ninguno de ellos”, recuerda.

“La NSA debe dejar de violar las leyes de EE.UU.”

“La cuestión es que lo que están haciendo es inconstitucional, ilegal… es un crimen contra las leyes de EE.UU. y deben pararlo”, insiste Binney, agregando que eso “cambiaría algunas de las formas en las que los empleados que trabajan allí perciben su trabajo y sus deberes en la NSA”.

“La falacia del ‘RussianGate’ desacredita a la NSA”

La participación de la NSA “en este engaño del RussianGate también los está desacreditando”, afirma el exagente. “Y entonces, ¿quién quiere trabajar para una organización corrupta?”, se pregunta.

En una entrevista con RT, Binney desmintió que Moscú jugara un papel alguno en el ‘hackeo’ del Comité Nacional Demócrata, que afectó a la candidatura de Hillary Clinton, algo con lo que en EE.UU. justifican sus medidas hostiles contra Rusia.

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