El próximo 2018 puede ser el año de Ciudadanos, de la misma manera que 2014 y 2015 fueron años muy favorables a Podemos. El director adjunto de La Vanguardia, Enric Juliana, enfoca así su último video-blog del año. Después de sus excelentes resultados en Catalunya, donde ha conseguido ser el partido más votado –sin opciones de formar Gobierno- con una ventaja escandalosa sobre el Partido Popular (36 diputados frente a 4), la formación que dirige Albert Rivera adquiere una gran protagonismo en la escena pública española, aún dominada por las tensiones y pasiones que se derivan de la situación vivida en Catalunya, una crisis que no podemos considerar cerrada.

Ciudadanos deja de ser una fuerza auxiliar e intentará disputarle al PP la hegemonía en el bloque de centroderecha. Ello significa que uno de los rasgos dominantes del próximo año será un fuerte competición interna en el interior del campo sociológico de la derecha española con incursiones hacia las zonas maduras y más moderadas del electorado socialista. Estamos ante un posible acontecimiento que no se registraba en España desde la crisis de UCD a principios de los años ochenta. Como consecuencia de los acontecimientos posteriores al 1 de Octubre en Catalunya, el centro de gravedad de la política española se está desplazando a la derecha. Para muestra un botín: el PSOE de Pedro Sánchez ha dejado de hablar el lenguaje de Podemos, código con el que el actual líder socialista consiguió ganar las primarias de su partido, hace siete meses. La propuesta socialista (sanchista, para ser más precisos) de una “España plurinacional” se halla en estos momentos bajo arresto domiciliario.

Uno de los rasgos dominantes del próximo año será un fuerte competición interna en el interior del campo sociológico de la derecha española

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