La Comisión Europea ha señalado a España e Italia como los países de la UE que menos ayudan a las rentas bajas con sus prestaciones sociales. Según un estudio publicado el pasado viernes, 12 de enero, mientras que en países como Bélgica o Suecia, el 50% más rico de la población es contribuyente neto, es decir, paga más de lo que recibe, en España sólo se da en el 10% más rico de la población.

En su informe, que recopila datos de entre 2004 y 2014, la Comisión Europea analiza cómo las políticas fiscales de cada Estado miembro contribuyen a reducir la desigualdad, teniendo en cuenta las prestaciones sociales y los impuestos directos. De las prestaciones sociales, Bruselas destaca su poder redistributivo, ya que los hogares más pobres suelen recibir “más transferencias sociales a su renta que los ricos”, algo que se da en la mayoría de los Estados miembros. “Las transferencias sociales se destinan principalmente a los deciles más bajos. Los deciles más bajos que ganan más con las transferencias sociales son los de Reino Unido e Irlanda, y los que menos, los de Italia y España” señala el informe.

En el estudio también figura un gráfico que muestra cómo en España el último decil (el 10% más rico) es el único que paga más impuestos de lo que recibe por ayudas sociales, mientras que el penúltimo decil se encuentra en una situación equilibrada, y el resto de la población es receptora neta de las transferencias sociales. La mayor ayuda a las rentas bajas se registra en Bélgica y Suecia, donde el 50% más rico de la población paga más de lo que recibe, y en Alemania, donde los contribuyentes netos ascienden al 40% de la población.

La inversión pública española, por debajo de la media europea

En el informe, que advierte de que las conclusiones extraídas son simples “resultados preliminares” y que, por tanto, no constituyen la “posición oficial” de la institución, se señala que el nivel de inversión pública en España se encuentra por debajo tanto del alcanzado antes de la crisis, como el de la media europea. En concreto, la inversión pública entre los años 2000 y 2007 fue del 4%, mientras que en 2016 se redujo al 1,9%. La media europea se sitúa en el 2,7%.

El estudio también destaca la “preocupación” por el nivel “históricamente bajo” de inversión pública a nivel local y regional, que fue del 1,3% del PIB en 2016. Advierte de que esta reducción de la inversión puede “comprometer la calidad de los servicios”, así como “condicionar la capacidad de convergencia de las regiones”. 

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