Venció en debates, hizo una gran campaña y ganó las elecciones. Inés Arrimadas pasó de ser casi una completa desconocida en 2015 a triunfar en Catalunya el 21-D: Ciudadanos quedó en primera posición, con 1.109.732 votos y 36 escaños. Pero no estuvo sola: a su lado, siempre una sombra, la de Albert Rivera.

El presidente del partido estuvo presente en todos los grandes actos de la campaña. Es más, fue el primero en entrar en acción, cuando, en la reunión del Consejo General del Partido en la que se marcaron las líneas generales del programa electoral, ella ni siquiera acudió por “motivos de agenda”.

Al día siguiente, Arrimadas sí presentó oficialmente el cartel y el lema electoral, pero también acompañada por Rivera. Precisamente, el diseño de la pancarta marcaba un antes y un después en la carrera política de la candidata: por fin volaba sola, al menos, en lo que a imagen se refiere.

Cartel electoral de Cs en Catalunya, en 2015.

Cartel electoral de Cs en Catalunya, en 2015.

Si en 2015 ambos compartían protagonismo, algo lógico en tiempos en los que Cs se encontraba en plena expansión de Catalunya al resto de España y sólo su líder tenía tirón suficiente para recabar apoyos, en 2017 la cara de ella era ya suficiente para que los votantes identificasen su mensaje. 

Tras más de año y medio liderando a la oposición en el Parlament -Cs logró 25 escaños en los comicios anteriores-, Rivera premió a Arrimadas ascendiéndola en el escalafón que ya ocupaba en la Ejecutiva del partido y le ofreció la Portavocía. Sin embargo, siguió tutelándola en cada paso que daba.

Cartel de campaña de Cs en Catalunya, en 2017.

Cartel de campaña de Cs en Catalunya, en 2017.

Ya en campaña, el líder de la formación compartió escenario en cada mítin importante: la apertura, el cierre, el acto central a mitad de campaña… Incluso fue su acompañante cuando ella fue invitada en el programa de Bertín Osborne.

En el colofón final, el 21 de diciembre, Rivera compartió escenario -y micrófono- con una exultante Arrimadas que acababa de ganar las elecciones -aunque su mayoría no sea suficiente para gobernar-. 

Ella, pese a todo, no tiene más que buenas palabras para él. Arrimadas reconoce que “hay machismo en la política”, pero nunca refiriéndose a sus propias filas. Para la líder de Cs en Catalunya, Rivera no es su jefe, sino un “amigo”, un “compañero” que sabe liderar equipos. Para Rivera, ella no tiene “ningún defecto”. Y tanto uno como la otra ni siquiera se molestaron en desmentir los rumores que apuntaban a una mala relación entre ellos.

Dentro del partido, también se limitan a reír cuando se les pregunta por esa cuestión. “Tienen una relación personal estupenda. Se derriten hablando el uno del otro”, asegura una de las fuentes consultadas. Para otros miembros del partido, ella es la sucesora natural de Rivera: la única que a día de hoy podría sustituirle si fuera necesario. Incluso los fundadores de Cs la alaban: “Inés puede tener el perfil político que quiera: está preparada, es joven, es profesional y tiene vocación de servicio público”, le aplaudió Francesc de Carreras en el citado programa de Telecinco.

Entre los naranjas, hay quien sí reconoce que Rivera supone en parte un freno para ella al hacerle sombra en cada paso que da. Sería su ‘techo de cristal’. Pero restan importancia a esta cuestión. “Si Rivera no apareciera, malo, porque dirían que no quiere que le vaya bien; y si aparece, malo también, porque le resta protagonismo. No se trata de eso; simplemente, le da su apoyo y nada más“, justifican otros miembros de la Ejecutiva.

La igualdad en Ciudadanos

La defensa de la igualdad en Ciudadanos siempre ha suscitado polémica. Por un lado, proponen medidas como la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad -que han conseguido arrancarle al PP pero no de forma completa– mientras levantan ampollas con su propuesta de ley de vientres de alquiler o con frases desafortunadas como las de su portavoz adjunta en el Congreso, Melisa Rodríguez, que mezcló la igualdad entre hombres y mujeres con la igualdad animal.

Las mujeres apenas ocupan el 30% de las cuotas de poder en el partido

Ya en la campaña de 2015 levantó la liebre al proponer equiparar las condenas de violencia de género con las de violencia doméstica o legalizar la prostitución. Después, en el Congreso, dejaron de lado a las organizaciones feministas al no querer asistir a sus actos y debates.

A nivel interno, los naranjas tuvieron que indemnizar por despido improcedente a dos mujeres que, en su día, fueron muy relevantes para el partido, aunque estuvieran en la sombra: la ex jefa de prensa de Rivera, Inma Lucas; y la del líder del partido en Madrid -Ignacio Aguado-, Estefanía Leyva

Asimismo, Rivera se vio obligado a deshacerse de quien fue su cabeza de lista en Cantabria en los comicios de 2015. Carlos Pratch se convirtió en una piedra en su zapato al defender que el aborto era una forma de violencia y, ya en 2016, fue sustituido por Félix Álvarez, Felisuco.

Además, tras la Asamblea celebrada en febrero de 2017, Rivera reforzó la Ejecutiva del partido con más mujeres y creó, incluso, la Secretaría de Mujer y LGTBI que dirige la diputada Patricia Reyes. Sin embargo, Cs no es partidario de las cuotas y las listas cremallera, por lo que en sus máximos órganos de gobierno interno, ellas son minoría: sólo el 29,6% de los miembros del Consejo General, el 32% del Comité Ejecutivo; y el 25% de los escaños naranjas del Congreso están ocupados por mujeres. En Cs, todo el poder sigue siendo para los hombres.

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