El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha pedido a Rusia “máxima transparencia” en el despliegue de los sistemas de misiles tácticos Iskander-M en la región de Kaliningrado.

“Por el momento no hemos visto ningún despliegue permanente de los Iskander en Kaliningrado, pero vemos que Rusia desarrolla allí su infraestructura militar y aumenta su presencia militar. Exhortamos a Rusia a observar una transparencia máxima“, afirmó Stoltenberg en una rueda de prensa.

“Lo hacemos en nuestro territorio soberano”

Es una maniobra informativa tradicional de la OTAN

En respuesta, Andréi Klímov, vicepresidente del Comité de Asuntos Exteriores del Consejo de la Federación (la Cámara Alta del Parlamento ruso), ha recordado a RT que la instalación de sistemas Iskander en la región de Kaliningrado se debe al hecho de que “la OTAN está expandiendo su actividad militar” cerca de las fronteras de Rusia. Si la actividad militar de la alianza disminuye, Moscú “tendrá menos motivos de preocupación”, ha añadido.

“Cabe señalar que lo hacemos en nuestro territorio soberano, y eso es lo importante. En cambio, los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses se encuentran lejos de sus fronteras. Y su contingente militar se encuentra en todo el perímetro de Rusia“, ha resaltado el parlamentario.

“La escalada de tensión militar a lo largo de nuestras fronteras la provocaron nuestros socios occidentales. Y el despliegue de armamento en la región de Kaliningrado es una reacción a estas acciones”, ha comentado a RT Antón Morózov, miembro del Comité de la Duma Estatal para Asuntos Internacionales. También ha señalado que las exigencias de la OTAN resultan poco claras, ya que “cualquier equipo militar desplegado en el territorio de cualquier país se ve desde el espacio”.

Rusia como excusa

“Es una maniobra informativa tradicional de la OTAN para justificar la supuesta defensa o disuasión de la agresión rusa y el despliegue de fuerzas adicionales que tiene lugar en los países bálticos y en Polonia”, ha explicado el experto militar y jefe de redacción de la revista ‘Arsenal Otéchestva’, Víktor Murajovski.

Un Sukhoi Su-27 en vuelo

“El caso es que tienen que explicar ante sus pueblos por qué, a pesar del aumento de sus gastos militares y del despliegue de fuerzas adicionales, el nivel de seguridad militar para los ciudadanos de estos países ha disminuido”, ha agregado el experto.

Mientras tanto, a principios de este mes el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, subrayó que “Rusia nunca amenaza ni ha amenazado a nadie”.

Igualmente recordó que el despliegue de armamento “es una cuestión exclusivamente soberana”.

Doble rasero

“La OTAN actúa de nuevo con doble rasero: con palabras dice una cosa, mientras que en la práctica está tramando otra cosa muy distinta”, ha comentado el diputado y vicepresidente del comité de Defensa de la Duma Estatal (la Cámara Baja), el exmilitar Yuri Shvytkin, al denunciar que la alianza no da pasos “reales” para que tenga lugar un diálogo constructivo.

Ha subrayado que Rusia no contradice las normas del derecho internacional, como sí hace EE.UU. con su despliegue de armamentos. “Es nuestro derecho [decidir] cuántos [misiles] instalar y dónde instalarlos (…) “a la vez que respetamos tanto nuestros intereses nacionales como las normas del derecho internacional”, ha sintetizado. 

Iskander-M

El complejo de misiles táctico-operativos Iskander-M, que fue presentado por primera vez al Ejército ruso en 2013, tiene por objetivo sistemas de misiles, lanzacohetes, artillería de largo alcance y puestos de mando, así como aviones y helicópteros hasta una distancia de varios cientos de kilómetros.

El sistema, designado como SS-26 Stone por la OTAN, puede disparar dos tipos de proyectiles: el cuasibalístico 9M723 y el crucero 9M728. Ambos tipos pueden maniobrar rápidamente en su trayectoria de vuelo, complicando la intercepción por parte del armamento antimisil enemigo.

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