ERC no quiere ni oír hablar de repetir las elecciones. Después de que JxCat fijase en la primera semana del año su preferencia por volver a las urnas antes de investir a alguien que no sea Carles Puigdemont, los republicanos se han afanado este lunes a reclamar que, pase lo que pase, la victoria independentista del 21D no se malogre. Por esta razón ERC apremia a JxCat a tener prevista una alternativa a cualquier eventualidad que pueda impedir o dejar sin efectos una investidura de Puigdemont.

“Hoy por hoy nuestro candidato es Puigdemont, pero esta legislatura debe servir para desplegar la república catalana”, ha asegurado este lunes el diputado de ERC Roger Torrent. En el partido se ha asumido que deberán apoyar sin condiciones la candidatura a la reelección de Puigdemont, incluso si está ausente del Parlament. Una de las fórmulas que se han barajado en las últimas horas es que el president cesado solo vuelva a Catalunya una vez investido, aunque su equipo considera esta idea  una mera especulación y asegura que todas las opciones siguen abiertas.

Que los republicanos reconozcan al candidato posconvergente la legitimidad de ser reelegido president no quita que también sean conscientes de que hay multitud de obstáculos que podrían desbaratar los planes de Puigdemont. El primero, que los letrados del Parlament rechacen que el reglamento pueda permitir una investidura “telemática” y que, en consecuencia, se produzca un recurso de amparo al Constitucional. Según han indicado, para ERC serán los letrados del Parlament los que tengan la última palabra a la hora de decidir que la investidura “telemática” cabe o no en el reglamento.

Pero, incluso aunque los letrados aceptasen una investidura así,  el Gobierno de Rajoy podría suspenderla posteriormente con un recurso ante el Alto Tribunal. En un escenario de bloqueo desde los tribunales, solo una nueva investidura que fuera efectivamente reconocida como legal por el Ejecutivo central podría hacer que el 155 decayese y se permitiera formar un nuevo Govern antes de la repetición electoral, que podría llegar si el 6 de abril Catalunya no tiene president. 

Haciendo estas cábalas, los republicanos emplazan a JxCat a buscar fórmulas para blindar un Govern independentista y no perder la “oportunidad para desplegar la república catalana”. “El electorado no entendería que no nos pusiéramos de acuerdo en la actual situación del país y después de haber ganado unas elecciones”, explican fuentes de ERC que, además, señalan que tras unas nuevas elecciones “volveríamos a tener el mismo problema con la investidura”.

Primer escalón, la Mesa

Aunque los independentistas buscan un acuerdo global que encarrile de una vez investidura, composición del Govern y Mesa, la voluntad mostrada por ERC es ir paso a paso. El primer reto que tienen ante sí llega este 17 de enero, cuando se celebre el primer pleno de la legislatura. Será entonces cuando se produzca la votación de la Mesa, un órgano central en la pasada legislatura y que el bloque secesionista no quiere dejar escapar ahora.

El problema que deberán resolver es que, pese a la mayoría teórica de 70 escaños, entre los diputados independentistas hay un primer grupo de cinco (Clara Ponsatí, Meritxell Serret, Toni Comín y Lluís Puig, además de Puigdemont) que se encuentra en Bruselas sin posibilidad de volver sin ser detenidos, mientras otros tres diputados están presos (Oriol Junqueras, Joaquim Forn y Jordi Sànchez). En total, por tanto, son ocho electos cuya circunstancia personal complica que puedan votar y por lo tanto ponen en riesgo la mayoría parlamentaria. 

Respecto a los exconsellers que están en Bruselas, la idea que se baraja como más probable es que los cuatro, todos menos Puigdemont, abandonen sus escaños y dejen paso a sus sustitutos. Por el momento hay conversaciones con todos ellos, que deberán resolverse los próximos días.

En el caso de los presos, será el juez quien tenga la última palabra a la hora de permitirles salir a votar. La defensa de Junqueras tiene previsto pedir a lo largo de esta semana que el exvicepresident sea trasladado a una cárcel catalana para poder así facilitar su asistencia a los plenos. El siguiente paso será interponer un recurso de amparo al Constitucional contra su encarcelamiento, confirmado el pasado jueves por la sala de lo penal del Supremo.

A cada problema, una solución”

En ERC aseguran que quieren alcanzar con los comuns los máximos acuerdos posibles, empezando por la Mesa. Para ello se abren a la posibilidad de intentar que los de Domènech vuelvan a tener un asiento en el máximo órgano de la Cámara, siempre y cuando eso no haga peligrar la mayoría independentista.

Una vez constituida la Mesa llegará el momento de centrarse en la investidura y todos los problemas que pueda derivarse de una fórmula creativa. Para ello, ERC invoca el espíritu de “a cada problema, una solución”, frase que Jordi Turull solía repetir como portavoz del Govern en los meses previos al referéndum del 1-O. Así, los republicanos esperan de JxCat una respuesta clara sobre cuál será la solución al problema de una investidura fallida de Puigdemont que aboque a Catalunya a unas nuevas elecciones.

Sobre por dónde podrían pasar estas alternativas, desde la formación prefieren no mojarse aún, y toman una actitud pasiva asegurando que quieren “escuchar propuestas”. Estas podrían ser fórmulas tan excéntricas como celebrar la sesión parlamentaria en Bélgica, pero también buscar un candidato con capacidad para someterse a una investidura reglamentaria.

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