De fondo, el sol poniéndose entre el mar y las palmeras de la costa de Barcelona. Es difícil imaginar un entorno mejor para hacer un entreno. En un corrillo, el entrenador, rodeado de voluntarios de ”la Caixa”, explica la actividad: “Hoy vamos a pasarlo bien”. En las camisetas de quienes corren sobre la pista de atletismo, nadan en la piscina o pedalean sobre sus bicis se repite un lema: “Corro para huir de mi pereza”.

Se respira deporte. Y mucha carcajada. De los voluntarios y de un puñado de jóvenes a quienes la vida no se lo ha puesto fácil. Y también muchas historias. Historias de superación. Superación de adversidades de todo tipo a través de la acción y el deporte. Superacció es el nombre de un proyecto único, finalista de los Premios ”la Caixa” a la Innovación Social que reconocen iniciativas que mejoran la sociedad de una forma innovadora.

Durante los entrenamientos el ambiente está cargado de risas

Antes de dirigir sesiones de entrenamiento como la de hoy, Zouhair Zammouri era educador social y aficionado al triatlón. Y un día descubrió que combinando sus dos pasiones no solo conseguía dosis doble de satisfacción para él, sino que podía ir contagiando a cada vez más gente a través del deporte la alegría de vivir el momento, la calidez de la risa y el abrazo entre amigos, el poder de superarse y realizar objetivos, el cumplir sueños.

Se lo explica Zouhair en la charla previa al entrenamiento a los voluntarios, que escuchan con la mirada iluminada de ilusión: “La elección del triatlón como entrenamiento no es casual. Como en la vida, en el deporte no puedes ser bueno en todo. Al que es bueno corriendo pero se le da peor nadar, pasará por el esfuerzo o sufrimiento de la piscina porque después va a saborear el placer de hacer aquello en lo que es bueno”.

(Chus Antón)

Algunos de los chicos vienen de centros de menores, orfanatos u hospitales, y otros son jóvenes con problemas de conducta. Algunos han robado y otros tienen enfermedades complicadas. Unos tienen déficit de atención y otros han cruzado el Estrecho siendo menores de edad y sin familia. Pero todos ríen cuando están jugando.

Cuenta Zouhair que una vez que participaron en un triatlón, los chavales le preguntaron una y mil veces si iban a competir con el resto de chicos. “Sí”, respondió él. “¿Pero salimos todos a la vez?”, insistieron. “Sí, claro. Vamos a competir normalmente, junto a los demás”, zanjó. Pero había una pregunta más: “¿Si nos sale mal la prueba podremos seguir yendo a Superacció?”. Zouhair sintió un pinchazo que le recordó lo importante que es mantener los valores en este mundo tan competitivo.

Los juegos en equipo fomentan valores como la cooperación y la superación

Unos valores que a la joven Chaymae, de 20 años, le han valido además para encontrar un trabajo como camarera con la ayuda de Superacció. Le encantan las bravas y la hamburguesa vegetal del bar donde trabaja los fines de semana que, además, está justo al lado del polideportivo de la Mar Bella y frente al mar, el mismo que cruzó en barco para salir del centro de inmigrantes de Ceuta. Huyó sola, cuando aún era adolescente, por problemas con su familia, y hoy lo que más le gusta es correr.

Los juegos de equipo dibujan los valores de cooperación y superación sobre la pista de atletismo. Hay que ser creativo y tener espíritu de equipo para, por ejemplo, ponerse cinco personas sobre una gran pelota de goma sin que ni un pie toque el suelo, o hacer una carrera de relevos parando cada vez que se detiene una música que el viento de una loca tarde primaveral —sol, nubes, lluvia y frío en intervalos caóticos— no les deja escuchar bien.

(Chus Antón)

Hoy ha tocado atletismo, pero a Lokman le va más la bici. Está contento porque su última operación de espalda ha ido bien. Ahora ya piensa en la siguiente, que debe corregir su escoliosis. Buscar hospitales mejores donde tratar sus múltiples problemas de salud fue su principal estímulo para abandonar Marruecos a los 15 años. Al quedarse sin dinero la cosa se le complicó pero, por suerte, un día, buscando en internet lugares para hacer deporte, encontró Superacció.

Tu estado de ánimo siempre mejora cuando estás haciendo deporte”, cuenta. Ahora, está estudiando la ESO y quiere ser enfermero o médico. “Mi primer objetivo de estar mejor de salud se va cumpliendo. Después, siempre a mejor con mucha lucha, que es la palabra que mejor define a Superacció”.

(Chus Antón)

Estas historias las desconocen los voluntarios en su primer entrenamiento con los chavales, pues solo han tenido tiempo de correr, jugar, reírse y abrazarse (y mejorar sin darse ni cuenta). Pero la energía y el buen rollo que se respira en el ambiente tienen más fuerza que mil historias contadas. Natalia Serna, educadora y compañera de Zouhair, se dirige a los voluntarios con la seguridad de quien ya lo ha vivido otras veces: “Habéis sido víctimas del efecto Superacció”.

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