Cuando escuchamos hablar de prótesis de pene seguro que lo primero que nos viene a la cabeza son esos anuncios para alargar el miembro masculino, pero la realidad es que la gran mayoría de intervenciones que se realizan en esta parte del cuerpo son por motivos de salud.

El motivo principal por el que se implanta una prótesis de pene es la disfunción eréctil refractaria, como explica el urólogo de la Unidad de Andrología del Hospital de Bellvitge, Josep Torremadé. Ya sea porqué el paciente ha sido sometido a una operación de cáncer de próstata o colorrectal, o porque sufre algún problema orgánico relacionado con la edad, la obesidad o enfermedades como la diabetes o la hipertensión.

El doctor recuerda que esta práctica es siempre “la última opción” tras haber probado tratamientos con fármacos e inyectables: “Tan solo recurrimos a la cirugía cuando han fallado el resto de mecanismos menos invasivos”.

La intervención se realiza en pacientes que muestran problemas de erección y que no pueden mantener relaciones sexuales satisfactorias. Gracias a la prótesis, se recupera la funcionalidad de este órgano.

“A diferencia de otras prótesis que pueden tener una función estética -como puede ser el caso de las prótesis mamarias- la de pene se realiza únicamente por salud, para recuperar una función perdida”, apunta Torremadé, que asimila la funcionalidad de esta prótesis a las de cadera, por ejemplo.

¿Cómo funciona?

Para implantar estas prótesis se colocan dos cilindros dentro del pene y una bolsa de líquido –que se deja en el estómago- para dar rigidez y laxitud al miembro. El paciente activa y desactiva la prótesis a través de una bomba ubicada en el escroto.

Éxito garantizado

El grado de satisfacción de los pacientes es muy alto. En el caso del Hospital de Bellvitge, ronda el 90% de satisfacción y el paciente puede reprender su vida sexual entre dos semanas y mes y medio después de la intervención.

Esto se debe, en gran parte, al tipo de prótesis utilizadas: “Las prótesis que se están utilizando son de última generación con resultados estéticos muy buenos. Es difícil apreciar que es una prótesis a simple vista”, asegura el urólogo.

En su caso, se suma la especialización del Hospital de Bellvitge en este tipo de intervenciones: “Tenemos una unidad específica que realiza este tipo de intervenciones de manera continuada, lo cual nos permite hacerlo durante todo el año y con buenos resultados”, apunta.

No confundirlo con un aumento de pene

Como hemos indicado al principio, no se deben confundir las prótesis de pene, con un único objetivo funcional, con los implantes de pene. “No es un aumento de pene, esto se realiza a través de otras técnicas”, avisa el doctor Torremadé.

También cabe diferenciarlas de las reconstrucciones de pene, que se emplean “en alteraciones morfológicas del pene, como la enfermedad de Peyronie”, más conocida como la enfermedad del pene curvado.

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