Si contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, que dice el refranero popular, los presidentes del Senado y del Congreso tienen una oportunidad de oro. El próximo día 15 de diciembre se celebran elecciones sindicales en ambas cámaras, hasta aquí lo habitual. Lo singular es la plataforma reivindicativa que han lanzado tres de los sindicatos que concurren a las elecciones y que presentan una candidatura conjunta; UGT, CCOO y CGT.

La propuesta recoge reclamaciones de otros convenios, como la recuperación del poder adquisitivo, pero a partir de ahí los tres sindicatos -con muchas probabilidades de ganar- se descuelgan con un conjunto de reivindicaciones que para sí lo quisieran otros colectivos de trabajadores, tanto del sector público como del privado.

Así, por ejemplo, se reclama a efectos de antigüedad tanto el reconocimiento de la Prestación Social Sustitutoria -la alternativa a la vieja ‘mili’, como el paso de las mujeres por el servicio social de la sección femenina. Igualmente, se demanda la instauración de un “premio económico” a quien se jubile a la edad legal o a los 35 años de servicio. Y, por si no fuera poco, se pide que el abono transporte anual lo pague al 100% la Administración; un complemento de la pensión de jubilación de ujieres y administrativos; el disfrute de los servicios de comedor para los turnos de festivos y domingos; la jornada laboral de 35 horas y el incremento de las aportaciones públicas al plan de pensiones de la Administración.

Unas condiciones laborales que para sí las quisieran otros trabajadores del sector privado y público

Sobre la carrera profesional, lo que se reclama es fortalecer el turno restringido como turno “distinto y paralelo” al turno libre, además de garantías de promoción profesional desvinculándola del actual sistema de concursos.

Por último, se reclama seis días de libre disposición al año, creación de una guardería infantil en el Senado, vacaciones en Semana Santa, flexibilidad en la reducción de jornada laboral o reforma de la norma de tribunales de oposición para garantizar la participación sindical y la desaparición de los representantes políticos.

En definitiva, unas condiciones laborales que para sí las quisieran otros trabajadores del sector privado, incluso público. Si lo consiguen, la reelección está asegurada.

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