Cuatro días después de la debacle de Roma, el tercer clasificado visita el Camp Nou en un partido que calibrará la profundidad de la herida del Barcelona. En este periodo el barcelonismo ha tenido tiempo para asimilar el desastre de la Liga de Campeones, buscar explicaciones para la desaparición del equipo y resignarse a la posibilidad de un doblete cuyo valor oscilará entre el del oro y el de la chatarra en función del resultado del Real Madrid en Europa. Así de cruel, incluso injusto, puede llegar a ser el fútbol cuando las expectativas son máximas.

La reacción del estadio, que había superado la falta de asistencia, reflejará el estado de ánimo de la afición

La reacción del Camp Nou reflejará el estado de ánimo de la afición. Con un promedio de 85.681 espectadores en los últimos cuatro partidos, el estadio había superado la crisis de asistencia que le afectó en buena parte de la temporada. En circunstancias normales, el Valencia, que aspira al subcampeonato, sería un buen atractivo para la parroquia barcelonista. Desde que cayó en la Copa contra el Barça (0-2), el equipo de Marcelino ha disputado 9 partidos, de los que ha ganado 8 y ha empatado uno. “Están en una racha extraordinaria”, reconoce Ernesto Valverde, cuya respuesta al desastre de Roma también es una incógnita. Aunque el estilo conservador que ha venido explicitando el técnico extremeño no augura grandes audacias en una alineación que carecerá de Rakitic, convaleciente de una intervención por una fractura en el dedo de una mano que sufrió en Roma. Pese a que Busquets todavía no está totalmente recuperado de la fractura en el dedo de un pie, el entrenador auguró su participación: “Alguna molestia le provoca, pero es un partido importante y Sergio va a estar”. Coutinho y/o Dembélé y la recuperación de un esquema 4-3-3 pueden ser las principales modificaciones respecto al último encuentro.

Es decir, sobre la mayor parte de los futbolistas implicados en el naufragio europeo recaerá la responsabilidad de reflotar la nave blaugrana y apuntar la proa a los títulos pendientes. Valverde incidió en el dato de que el equipo sólo precisará siete puntos para proclamarse campeón por vigésima quinta vez si consigue batir hoy al Valencia. Y el próximo sábado se enfrentará al Sevilla en la final de la Copa del Rey. Puesto que los plazos son cortos, la recuperación de la identidad y de las sensaciones es urgente. Empiezan hoy mismo en el Camp Nou, con el cuerpo tumefacto, el ánimo desgarrado y la mirada medio perdida, los trámites para la reconciliación del equipo con una afición que no está preparada para digerir un nuevo cataclismo.

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