“Los 34 diputados de Junts per Catalunya solo votarán al president Puigdemont. No votaremos a ningún otro candidato y si hay que agotar los plazos se agotarán”. Esta es la única opción que se plantea el núcleo duro de JxCat, que asegura que su decisión no debe interpretarse como una argucia para presionar a ERC y la CUP sino como la única opción coherente con la promesa adquirida con su electorado en la reciente campaña.  Junts per Catalunya concurrió al 21D con el compromiso de restituir a Puigdemont como presidente y de ahí no se mueven. 

La disyuntiva de ‘Puigdemont o elecciones’ recuerda y mucho la de ‘Mas o marzo’ que se planteó al inicio del anterior legislatura aunque en ese caso se optó por el sacrificio del líder convergente para evitar una repetición de los comicios. Esta vez, aseguran en el equipo de Puigdemont, no están dispuestos a renunciar a su candidato porque interpretan que el resultado de  las elecciones ha bendecido su estrategia. 

“La gente nos ha votado sabiendo cuál era nuestra propuesta. Nuestro compromiso antes de las elecciones, durante la campaña y después sigue siendo el mismo y es que Puigdemont es el presidente”, insisten en su entorno. Pero para cumplir con esa promesa habrá que configurar una Mesa en el Parlamento que haga una interpretación a medida del reglamento, es decir, dispuesta a afrontar un conflicto jurídico. Incluso en ese escenario, con una Mesa que forzase la norma a conveniencia de los intereses de los grupos independentistas, es más que probable que la investidura de Puigdemont acabase en el Tribunal Constitucional y por lo tanto su nombramiento quedase en el aire.”Cuando lleguemos a ese río ya cruzaremos ese puente”, zanjan en Junts per Catalunya.

Situados en ese escenario, si ERC actúa con la misma coherencia que la lista de Puigdemont con sus votantes (y con las declaraciones posteriores de algunos dirigentes republicanos) debería plantear la alternativa de Oriol Junqueras para ocupar la presidencia que Puigdemont no podría ejercer. Preguntados por esa posibilidad, en Junts per Catalunya se muestran tajantes: “Si la pregunta es Junqueras o elecciones, la respuesta es elecciones”.

Buscar una solución política

El objetivo de Puigdemont sigue siendo el mismo que expresó la misma noche de las elecciones, y no es otro que forzar una negociación con el Gobierno de Mariano Rajoy que le permita regresar a Catalunya como presidente, sin correr el riesgo de ser encarcelado y sentarse en una misma mesa para explorar una aproximación que incluya la renuncia de la vía unilateral por parte del independentismo. “Si no es ahora, será dentro de 8 meses, pero la solución debe ser política”, insisten en JxCat.

En esta candidatura están convencidos de que si hubiese una repetición electoral el independentismo volvería a sumar porque quedaría claro, añaden, que si no hay presidente de la Generalitat es porque el Gobierno central lo ha evitado. No temen una victoria del bloque constitucionalista porque, según esta interpretación, el electorado que representan Ciudadanos, PSC y PP ya ha hecho la mayor exhibición de fuerza posible.

El president cesado ha comentado con las delegaciones de ERC y la CUP con las que se ha visto esta semana por separado algunos de los contactos con representantes políticos y medios internacionales que ha mantenido en Bruselas y que no quiere dar a conocer públicamente. Según fuentes conocedoras de estos encuentros, Puigdemont ha constatado que existe malestar con Rajoy por su inmovilismo y por negarse a abrir una negociación tras las elecciones del 21D.

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