Una fría noche de enero de 2006 salieron del Archivo de Salamanca una serie de documentos camino de Sant Cugat del Vallés, Barcelona. Los salmantinos se quejaron, concentración mediante, de lo que consideraban un expolio.

Había entre los expertos un recelo por lo que se consideraba romper “la unidad de archivo” y aún hoy existe una reclamación judicial que pide la vuelta de parte de esos documentos a Salamanca por entender que no fueron cedidos de manera adecuada al no pertenecer a ciudadanos o entidades de Cataluña.

Gobernaba a la sazón José Luís Rodríguez Zapatero y fue acusado de traidor, vendido a los nacionalistas catalanes y esas cosas que de forma regular se dijeron de él en sus dos legislaturas. 

Una fría mañana de noviembre de 2017, 42 piezas depositadas en el Museo Diocesano de Lleida han salido camino de Sijena, un pequeño pueblo de Huesca, en la comarca de los Monegros, que apenas supera los 500 habitantes en temporada alta y que ha celebrado emocionado su recuperación.

Las piezas salieron de manera irregular de Aragón, sin informar al gobierno autonómico y como si se tratara de la venta a un perista de un objeto robado. Ahora se habla de haber roto “la unidad de colección”.

El hoy eliminado de las fotos oficiales del Govern, Santi Vila –-en el retoque le amputaron primero el tronco y luego las extremidades–, había devuelto a Sijena 51 piezas en 2016 sin que se armara mayor revuelo. La justicia le obligaba a devolverlas todas, pero el consejero de cultura del Govern decidió entonces por su cuenta cuántas y cuáles devolvía. Quedaron 44 y dos de ellas –una, un lienzo del XVIII– dicen que están “desaparecidas”.

La Audiencia de Huesca había ratificado el pasado 30 de noviembre una sentencia de 2015 y ordenó la devolución este 11 de noviembre.

La devolución del patrimonio de Sijena a su lugar de origen ha servido al nacionalismo victimista catalán, perdón por la redundancia, para atizar su deporte nacional y para utilizarlo como munición electoral. En este caso han sido los Mossos los que han dado los porrazos y los que han garantizado en primera línea el cumplimiento de la orden judicial.

Se podía haber pedido al juez que tomara en consideración las condiciones atmosféricas, no sólo el frio, y que hubiera pospuesto, no sé, al 5 de enero, la entrega de los bienes, pero es evidente que ha hecho caso omiso de la campaña electoral, y del conflicto en general, y ha actuado como entendía.

Quedan por recuperarse esas dos piezas “desaparecidas” y eventualmente los murales que hay en el MNAC. Los que han recibido las obras en Sijena dicen que se encontraban mal conservadas y que habían estado depositadas, más que expuestas a los visitantes, que ellos las tratarán con cariño y ojalá sirvan para atraer visitantes que reanimen la zona.

El alcalde de Lleida, Àngel Ros, dice que se ha producido un “incendio cultural”. Posiblemente porque antes no se habían puesto las medidas para evitarlo

Lo que parece difícil es encauzar cualquier conflicto fuera del memorial de agravios, la tensión emocional y la percepción del otro como enemigo.

Deja un comentario