Si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero y el mayor usuario de agua de riego del mundo. Cada año se desperdician 1.300 millones de toneladas de comida, mientras que 842 millones de personas en todo el planeta pasan hambre. Pero estas no son sus únicas consecuencias negativas.

También la industria y el sector de la distribución “pierden mucho esfuerzo y dinero en eliminar los productos que están a punto de llegar a su fecha de consumo preferente o que tienen pequeños defectos en los envases, y que no se pueden poner a la venta o hay que retirarlos porque los consumidores no los quieren, a pesar de que están perfectamente”, explica Desiré Taboada, una de las fundadoras de I’m Perfect Food, el primer supermercado que, en España, vende sólo en internet este tipo de productos.

Taboada trabajó durante una década en una empresa que prestaba servicios de marketing para el gran consumo y la distribución, por lo cual “era muy fácil ver todos los problemas a los que se enfrentaba este sector”, explica. Llegó a Barcelona atraída por el ecosistema emprendedor de la ciudad, y fundó el primer supermercado de España que recupera productos que, de otra manera, acabarían en la basura.

Cada año en todo el mundo se tiran a la basura cerca de 1.300 millones de toneladas de comida

De momento, sólo venden –en Barcelona y Castelldefels– productos cuya fecha de consumo preferente está cercana o aquellos cuyos envases están deteriorados. Los clientes tienen la opción de ir a buscar la compra a sus instalaciones o de que se la lleven a casa.

“En España –a diferencia de otros países– no se pueden vender alimentos cuya fecha de consumo preferente –que nada tiene que ver con la fecha de caducidad– se haya sobrepasado”, apunta Taboada. Evidentemente son productos que se venden por debajo del precio original, y en la web o en la app se informa tanto de la fecha óptima de consumo como de si el embalaje presenta algún defecto. Además, el comprador, cuando se acerca la fecha límite del producto, recibe una alerta que le advierte, “porque queremos que nuestros clientes no desperdicien o de lo contrario seríamos parte del problema”.

I’m Perfect Food se plantea como algo más que un negocio, y quiere implicar a todos los agentes responsables en la solución del desperdicio alimentario. Por eso, cree que hay que colaborar con la industria y la distribución para ayudarles a encontrar soluciones, pero también con los gobiernos para cambiar las leyes y que se prohíban, por ejemplo, las ofertas 3×2 como ya ha hecho Francia. “También hay que hacer pedagogía con los consumidores y explicarles cómo pueden aprovechar eso que están a punto de tirar”, por lo que en el futuro la web también ofrecerá recetas y consejos de conservación. O enseñar a la gente que “hay que ir a comprar sin hambre, y habiendo hecho una lista de lo que vamos a cocinar. En alimentación la impulsividad viene por la voluntad de ahorrar, pero si al final termina en la basura, ese ahorro no es tal”, explica Desiré Taboada

.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.