No todos los héroes llevan capa aunque, algunos, llevan mallas. Eduardo Rodríguez es un claro ejemplo de ello. Este malagueño tiene una doble identidad: por las mañanas trabaja como agente de la Policía Nacional en Madrid y durante su tiempo libre se convierte en Spiderman. Este joven de 28 años exprime su tiempo al máximo para poder convertirse en uno de los superhéroes más deseados por niños. Y muchos se preguntarán, ¿cuál es el motivo? Sacar una sonrisa a los pequeños que tienen cáncer o que sufren alguna enfermedad terminal.

Conocido por sus compañeros de profesión como Edu Balboa (por Rocky Balboa), el malagueño recorre algunos hospitales españoles enfundado en su traje arácnido para dar la sorpresa a los pequeños que están ingresados, a los que cariñosamente denomina “Los superpelones”. “El 90 por ciento de mi labor la hago como Edu, y solo me pongo el disfraz cuando me lo piden”, ha contado en sus redes en más de una ocasión. Sus particulares hazañas las muestra a través de su página de Facebook “Spiderman y los Superpelones”.

El policía acude al hospital transformado en superhéroe para dar la sorpresa a los pequeños que están ingresados, a los que cariñosamente denomina “Los superpelones”

La original idea surgió un día que el malagueño vio por la televisión a un padre estadounidense que se disfrazó de superhéroe para dar una sorpresa a su hijo enfermo. Fue entonces cuando pensó en trasladar la iniciativa a las clínicas españolas. Comenzó a visitar a los enfermos a través de varias organizaciones no gubernamentales. Pasado un tiempo, pasó a hacerlo de forma personal, “visitándoles como si fuera un amigo”.

Su tarea no siempre es fácil y, a veces, le supone una carga emocional pesada, pues no todos consiguen superar la enfermedad. “Es entonces cuando hay que entender que a ese niño le ha llegado su momento y debe marchar”. “Cuando entras en este mundillo tienes que saber que es muy bonito y las fotos quedan bien, pero también tiene la cara peligrosa de estar en contacto casi continuo con la muerte, por lo que hay que saber despedir a los niños y tomártelo con la mayor naturalidad posible”, contaba en una entrevista Rodríguez.

A pesar de todo, intenta que los pequeños se lo pasen en grande y se olviden por un rato de sus problemas. Siempre les pregunta por sus deseos más anhelados y, si son posibles de realizar, trata de cumplirlos. “Recuerdo a un niño que le encantaba el videojuego Call Of Duty y contacté con el Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) de Málaga para que fueran a darle una sorpresa”, recuerda con pasión el policía, que también consiguió regalar a otro pequeño la visita de toda la plantilla del Real Madrid CF, incluido Ronaldo.

Su historia y su labor ha quedado recogida en el libro Entre Superhéroes (Ed. Círculo Rojo), donde se recopilan algunas de sus vivencias con los Superpelones. Todas estas acciones desinteresadas le han hicieron merecedor el pasado año del Premio Laurel 2017, otorgado por el Sindicato Unificado de Policía en Málaga, por su “gran labor altruista y solidaria que compatibiliza con su carrera policial desde hace muchos años”, según la organización sindical, distinción de la que se enorgullece.

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