Limpiar más de 21.000 piezas de basura que, actualmente, están “atrapadas” en la órbita baja de la Tierra, es el objetivo del satélite experimental, lanzado a bordo del cohete Falcon9 de SpaceX el pasado 2 de abril. A 28.200 kilómetros por hora, cualquier objeto de más de un centímetro representa una amenaza constante para los satélites, las estaciones espaciales tripuladas y los vehículos de la misión.

La nueva herramienta desarrollada por el Centro Espacial Surrey, de la Universidad de Surrey (Reino Unido), RemoveDebris, y compuesta por dos cube sats, o microsatélites de investigación, servirá para atrapar los desechos localizados. Con sus casi 100 kilos de peso, el satélite se ensamblará dentro de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) y, posteriormente, se colocará en uno de los brazos de la ISS, según han especificado en un comunicado.

“El problema con tanta basura es que está empezando a demostrar ser un problema real y la posibilidad de colisiones está aumentando todo el tiempo”, explicó Jason Forshaw, el gerente del proyecto RemoveDebris, en una entrevista con The Guardian .

La misión está pensada para que esta herramienta sea probada por astronautas de la Estación Espacial, varias semanas después de su lanzamiento. Una vez que la plataforma se lance al espacio desde la ISS, se proyectará un CubeSat de 10 centímetros con un globo inflable más grande. “El CubeSat será expulsado de la plataforma y luego lanzaremos la red contra él”, continuaba Forshaw. Si todo va bien, la red envolverá el globo y el satélite, y forzará a los objetos a salir de la órbita baja de la Tierra. Los “empujará” para que vuelvan a entrar en la atmósfera terrestre y se quemará.

La plataforma desplegará una vela enorme desde la parte posterior que acelerará su regreso a la Tierra

El segundo método que probarán para recoger basura especial es un arpón en miniatura, que dispararán a un segundo CubeSat para empujarlo fuera de la órbita baja de la Tierra. “Cuando el arpón lo impacte, en realidad simulara una verdadera nave espacial siendo alcanzada”, añadía Forshaw.

Al final de la misión, se llevará a cabo el tercer sistema: una vela de arrastre. Para evitar convertirse en basura espacial, la plataforma RemoveDebris tiene que demostrar que es capaz de salir de la órbita baja de la Tierra cuando la misión de prueba finalice. Para ello, la unidad desplegará una vela enorme desde la parte posterior que recogerá moléculas de aire dispersas procedentes de la parte alta de la atmósfera para crear resistencia y propulsarse de nuevo hacia la Tierra.

Cuando estas fases se hayan completado, el equipo encargado de RemoveDebris revisará qué partes de la misión se han realizado con éxito y cuáles necesitan ciertas mejoras. Sin esta tecnología, según los científicos, los sistemas de navegación y monitoreo podrían estar en riesgo.

“La red y el arpón son métodos simples y de bajo coste pero podrían ocasionar más peligros que un brazo robótico. Sin embargo, si los pedazos de desechos espaciales giran muy rápido, con un brazo robótico será muy difícil capturarlos y la red podría funcionar mejor”, ha señalado el investigador principal de la Universidad de Surrey, Guglielmo Aglietti a la cadena inglesa BBC.

El equipo de RemoveDebris revisará que partes de la misión se han realizado con éxisto y cuáles necesitan ciertas mejoras

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