El debate de sobre las bondades, o falsedades, de la homeopatía lleva varios años en el candelero pero la homeopatía no es ni mucho menos un fenómeno nuevo. Buena prueba de ello es este hospital conocido como Instituto Homeopático-Hospital San José, edificado en la calle Eloy Gonzalo a pocos metros de la glorieta de Quevedo. Con sus llamativos colores y arquitectura casi naïf, muchos habrán pasado por delante y se habrán quedado sorprendidos por su originalidad.

Su construcción comenzó en 1873 y no se inauguró hasta cinco años más tarde, en 1878, porque las obras se tuvieron que parar varias veces por falta de fondos. Bajo la dirección del arquitecto José Segundo de Lerma, el proyecto era obra de la voluntad del doctor José Núñez Pernía, Marqués de Núñez y médico de cámara de Isabel II, quien era también presidente de la Sociedad Hahhemanniana Matritense, dedicada al fomento de la homeopatía y fundada en 1845.

El edificio tiene llamativos colores y arquitectura casi naïf

Para su construcción, el doctor Núñez Pernía tuvo que recurrir a la suscripción popular como hoy se acude al crowdfunding y logró recaudar más de 400.000 reales. Al final, acabó costando el doble que el médico pagó de su bolsillo.

Presidido por la estatua de San José, el edificio tiene 3.835 metros cuadrados y fue declarado Bien de Interés Cultural en 1997. Recientemente, fue restaurado por los arquitectos Ignacio de las Casas y Emilia Checa tras una época de gran deterioro. Con forma de U, lo más llamativo es la galería acristalada de la fachada con sus colores malvas y azules que parecer sugerir un mundo de confort new age.

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