En Sevilla siempre se ha asociado al torero Curro Romero con el Betis. El maestro de la tauromaquia y los verdiblancos eran capaces de pasar de lo más sublime a lo más abyecto en unas horas. Los tiempos cambian. Esta temporada los seguidores sevillistas observan perplejos cómo su fiable equipo de los últimos años se ha convertido en algo parecido al denostado currobetis. Sesenta años después, la formación del barrio de Nervión regresa hoy a unos cuartos de final de la Champions. Y nadie sabe qué cara sacará ante el poderoso Bayern de Munich.

El partido ante el Barcelona fue un ejemplo en noventa minutos de este Sevilla bipolar, un doctor Jekyll y míster Hyde establecido a orillas del Guadalquivir. Capaz de someter al Barcelona durante muchos minutos para echarlo todo por la borda en un par de ellos. Un espejo de una temporada en la que ha eliminado al United, pero ha sido goleado por Betis o Eibar.

Los aficionados quieren una alegría antes de la Feria de Abril

El aficionado más optimista espera una resurrección colectiva, pasada ya la penitencia de la Semana Santa, para poder celebrar, dentro de diez días, la llegada de la Feria de Abril con una cena del pescaíto que haga historia. Pero no hay (casi) nada imposible en fútbol. Los pesimistas creen que, si bien su equipo es capaz de lo mejor, también lo es de protagonizar una sonada espantá, como Curro en sus tardes negras.

Ante un gran equipo como el Bayern, cinco Copas de Europa le contemplan, los puntos débiles sevillistas se multiplican. Los aficionados lamentan que la inseguridad de Sergio Rico en la meta durante toda la temporada haya contagiado al equipo. Delante, la carencia de gol es un problema endémico. El Sevilla es el único equipo de los que quedan vivos en la Champions que no tiene un delantero capaz de embocar con facilidad ante la meta contraria.

El Bayern teme el ambiente de las grandes noches del Pizjuán El Bayern teme el ambiente de las grandes noches del Pizjuán (Aitor Alcalde / Getty)

Frente a los bávaros se añade, además, el problema de que su mejor futbolista, Éver Banega, no puede jugar por sanción. Rehacer el centro del campo será un puzle para Montella. Lo más probable es que el napolitano opte por incluir a Pizarro en el once inicial y adelante la posición de N’Zonzi.

El Bayern llega confiado en su potencial, pero avisado. Teme el ambiente de las grandes noches del Sánchez Pizjuán, un lugar donde “sabemos que no se regala nada”, según Thomas Müller.

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