El radar podría parecer inofensivo, fijo y señalizado de forma “correcta”, según el informe del RACC, en un tramo de carretera que conecta dos autovías, la C-14 a su paso por Reus (Baix Camp), y la T-11 en dirección a Tarragona. Pero el dispositivo, instalado por el Servei Català del Trànsit (SCT) desde hace más de una década y regulado a una velocidad máxima de 70 km/h, se mantiene entre los catorce radares que más multan de Catalunya.

Con 21.058 multas anuales, este dichoso radar, instalado en el punto kilométrico 879,3 de la N-420, es además el que más sanciona de todos los controles fijos de velocidad instalados en las carreteras de Tarragona, comarcas del Ebro aparte, según datos de la última auditoría publicada por el Reial Automòbil Club de Catalunya (RACC). Aunque hay instalada una señal de límite de velocidad (70 km/h) antes de llegar al radar, no se advierte específicamente a los conductores de la existencia del control por radar.

De cada mil vehículos que circulan por este punto, 2,2 son cazados con exceso de velocidad

De media, de cada mil vehículos que circulan por este punto, 2,2 son cazados con exceso de velocidad. Pocos radares como este de Reus para evidenciar una de las grandes conclusiones del último informe del RACC de análisis de la señalización de los radares catalanes. “Catorce radares multan con una frecuencia anormalmente elevada en comparación con el resto; su señalización ha sido comprobada y es correcta, lo que indica que se debe aplicar otro tipo de medidas para que los vehículos reduzcan la velocidad”, concluye la auditoría.

El de Reus, situado en el puesto 14 de esta lista de radares que multan con una “frecuencia anormal”, no está en un punto especialmente peligroso, donde se hayan registrado accidentes de gravedad, a pesar de que está anclado justo antes de una curva, no excesivamente pronunciada y con una ligera pendiente hacia abajo. La sensación de muchos conductores multados por el radar, que se ha ganado cierta fama, es que el dispositivo está instalado con afán recaudatorio, sin señal de radar; 900.000 euros en multas al año.

El dispositivo está ubicado después de una larga recta, en un tramo en el que se puede circular a 100 kilómetros por hora, en la autovía C-14. En esta misma carretera, un poco antes, entre La Selva del Camp (Baix Camp) y Reus, con dos tramos en cada sentido y un trazado muy recto, se puede circular desde hace casi dos años a 120 km/h, después de que se modificase la regulación de la velocidad. Por este punto pasan y caen muchos conductores procedentes de Lleida y Zaragoza que llegan hasta la Costa Daurada.

El dispositivo está ubicado después de una larga recta, en un tramo en el que se puede circular a 100 kilómetros por hora

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