El presidente valenciano Ximo Puig se ha encontrado, sin pretenderlo, con un foco de tensión con el proceso catalán como telón de fondo, justo lo que se quiere evitar. Porque hoy deberá entregar en el Palau de la Generalitat el Premio de Convivencia de la Fundación Manuel Broseta a la Societat Civil Catalana, SCC. Acto que ha generado mucha incomodidad, especialmente de algunos miembros de su socio de gobierno, Compromís.

La decisión de reconocer la labor de la SCC fue adoptada el pasado 29 de noviembre por la Fundación Broseta –entidad privada creada en memoria de Manuel Broseta, asesinado por ETA en 1992–. En otras ediciones se ha entregado este galardón al expresidente del Gobierno español, Felipe González; al expresidente de la Comisión Europea, Jacques Delors; al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos; al expresidente francés, Nicolás Sarkozy o a las Damas de Blanco, entre otros.

Tradicionalmente, han sido los presidentes autonómicos valencianos los encargados de dar en mano este premio, en muchas ocasiones, en el mismo Palau de la Generalitat. Pero en esta ocasión, el hecho de que sea una asociación que ha combatido el independentismo catalán ha generado no pocas incomodidades. Un alto cargo de Compromís, el secretario autonómico de Economía, Enric Nomdedéu, divulgaba a través de las redes sociales un mensaje dirigido a Ximo Puig criticando lo “inoportuno” del acto y valoraba que se trataba de “un error no forzado”. También, la diputada autonómica de Compromís, Mónica Álvaro, ironizaba con la idea de la “convivencia” de la SCC y divulgaba en redes informaciones sobre la presunta relación de esta entidad con la extrema derecha.

La corriente “Bloc i País”, movimiento interno del que forman parte militantes de la coalición Compromís, lo calificaba de “error monumental” y exigían al presidente que “rectifique y retire la entrega de este galardón en el Palau de la Generalitat”. La vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, defendió el pasado viernes que este premio “es de una fundación privada, no es del Consell”.

El presidente de la Fundación Broseta, Rafael Ferrando, defendió que este premio reconoce la labor de la SCC “por fomentar el espíritu de convivencia en el ámbito regional”. “En estos momentos, en una sociedad como la catalana, es importante que haya gente que reivindique la convivencia dentro de la misma”. Se destacó también el compromiso de esta organización por una Catalunya “abierta, plural y genuinamente democrática, y plenamente integrada en España y en la Unión Europea”.

El jurado del premio, dotado con 12.000 euros, estuvo presidido por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y forma parte de él la consellera de Sanitat valenciana, Carmen Montón.

Lo cierto es que el episodio que hoy se vivirá en el Palau de la Generalitat ha generado una fuerte molestia. Realidad que responde a la incomodidad que en el Consell valenciano y en los partidos del Botànic –PSPV, Compromís y Podem– genera cualquier tema relacionado con Catalunya. El ejecutivo autonómico valenciano intenta evitar que el proceso catalán contamine la agenda política valenciana. Ximo Puig, al respecto, trabaja en la línea opuesta: que sea la agenda valenciana la que adquiera protagonismo en el tablero político español.

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