En la segunda y por ahora última conferencia de presidentes que convocó, hace ahora justo un año –el 17 de enero del 2017–, Mariano Rajoy logró lo que se consideró su primer gran acuerdo de legislatura. Fue el compromiso de poner en marcha un nuevo sistema de financiación autonómica antes de que acabara aquel ejercicio. Y, para ello, se acordó constituir una comisión de expertos en la que todas las comunidades hicieran sus propuestas y demandas.

Carles Puigdemont no asistió a aquella cita en el Senado –Artur Mas sí acudió a la anterior, el 2 de octubre del 2012–, ni la Generalitat envió a ningún experto a aquella comisión. Pero Rajoy argumentó que Catalunya no podía frenar este proceso. “Lo que no se le puede decir al resto de comunidades es que no puede haber un nuevo modelo de financiación porque hay una que no quiere hacerlo”, justificó entonces el presidente del Gobierno.

Las comunidades del PSOE urgen a cerrar el nuevo sistema cuanto antes: “O estallará más la cuestión territorial”

Pero la aceleración de los acontecimientos en Catalunya se cruzó en el camino, finalmente, y Rajoy cerró el pasado 2017 sin un nuevo sistema de financiación encima de la mesa, pese a que todos los presidentes autonómicos, y singularmente los del PSOE, lo demandan con ímpetu: “¡Nos va la vida!”.

Según confirman varios presidentes autonómicos socialistas a La Vanguardia, el Gobierno no les ha transmitido ahora que estén esperando a que se constituya un nuevo Govern en Catalunya para poder negociar y cerrar el tan ansiado sistema. Pero distintos altavoces del PP sí lo han hecho. “Es imprescindible que Catalunya esté presente en el modelo”, alegó Fernando Martínez-Maillo el pasado martes. “No podemos volver a repetir el error del 2009, que consistió en lo contrario, un modelo de financiación sólo negociándolo con una parte”, dijo, en referencia al sistema que Zapatero negoció y pactó con Catalunya, y al que después se incorporaron el resto de las comunidades, pese al malestar y la abstención final de las gobernadas por el PP. “Pero tampoco –añadió Maillo– podemos ­pasar a otro escenario en el que no tengamos en cuenta a todos los gobiernos autonómicos, incluido Catalunya”. Y Javier Arenas lo corroboró, al considerar que “lo sensato y correcto” es afrontar el nuevo modelo “contando con la voz y la opinión del nuevo gobierno de Catalunya”. ¿Una estrategia para seguir ganando tiempo? “En realidad, para ir perdiendo tiempo”, replica un presidente autonómico del PSOE, que advierte que el nuevo sistema, con o sin Catalunya, tiene que aprobarse en este 2018: “O estallará más la cuestión territorial”.

Y es que en el 2019 ya se celebrarán las próximas elecciones autonómicas. “Alguno juega a aprendiz de brujo o continúan en estado de shock”, lamenta este presidente socialista sobre la actitud del PP.

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