El popular Alberto Fernández ha enumerado este miércoles las grandes adversidades a las que tuvo que hacer frente la ciudad de Barcelona durante el año pasado. A su juicio estos tres grandes males fueron el proceso independentista, el atentado terrorista de la Rambla y el gobierno de la alcaldesa Ada Colau.

El presidente del PP en Barcelona acaba de pronunciar en la sede de su partido en la calle Urgell la conferencia que los diferentes líderes de las fuerzas políticas de la capital catalana acostumbran a dar a principios de año. El turno de la alcaldesa Colau será el próximo día 22, en el Col·legi Periodistes, donde protagonizará el tradicional encuentro anual con la prensa de la ciudad.

El popular Fernández dibujó un panorama tremendamente catastrofista, subrayó que en Barcelona cada año se producen más de 3.000 desahucios, que se encarecen las tarifas del transporte público, que los alquileres no cesan de dispararse, que los incívicos campan a sus anchas…

“La alcaldesa Colau –ha sostenido Fernández– antepone la ideología a la eficacia de gobierno, como hace con las supermanzanas, el improvisado despliegue del carril bici o la imposición del tranvía”. Además, ha agregado, “prefiere gobernar por decreto, sin participación real, en un gobierno sin iniciativas, mudo en propuestas, manirroto en gestos y siempre a la contra porque no sabe hacerlo a favor”.

La “cláusula Messi”

Fernández, no podía ser de otro modo, también acusó a la alcaldesa de “poner a Barcelona al servicio de la secesión”. “Hay un pacto de colaboración entre el independentismo y Colau”. Este pacto, ha apostillado el popular, relega los verdaderos intereses de la ciudadanía a un segundo plano.

¿La solución? Pues no es otra que la cláusula Messi: “En el caso de que se apruebe la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), Barcelona se marcharía porque queremos jugar la liga de las grandes ciudades”. Sí, la cláusula Messi es el aspecto más llamativo del nuevo estatus que reivindica el PP para Barcelona.

Hacia una nueva Carta Municipal

Fernández reclama “un trato diferente y diferenciado para Barcelona” en tanto que es la capital de Catalunya. Una consideración especial “que garantice la Barcelona que precisamos, salvaguardando nuestra identidad, abierta, plural, de libertad y cosmopolita”, defiende.

Este nuevo estatus podría obtenerse, dice el líder del PP, a través de una nueva Carta Municipal que mejore la financiación de la ciudad y ponga fin al agravio que sufren los barceloneses con respecto al resto de los catalanes. “En 2017 la ciudad sólo recibió el 15% de las inversiones de la Generalitat de Catalunya, cuando Barcelona aporta el 31% del PIB catalán”.

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