Aquella mañana de invierno será imposible de olvidar. Lander Martínez, un ingeniero informático que acababa de estrenarse en el mundo laboral, abrió otra ventana de su ordenador. Allí, en segundo plano, estaba el streaming de la primera rueda de prensa de un nuevo proyecto político. Se llamaba Podemos. “Por entonces, yo seguía a Pablo Iglesias en La Tuerka y Fort Apache. Ese día anunciaron que se abría una página web para juntar firmas de cara a las elecciones europeas de 2014. Si alcanzaban los apoyos necesarios, se presentarían. No lo dudé: entré y firmé”, recuerda. A partir de entonces, ya nada sería igual. Tampoco para él.

“Tengo la escena perfectamente grabada”, recuerda Martínez en otra fría mañana bilbaína. Casi tres años después, el ingeniero informático que seguía a Iglesias en televisión se ha convertido en el nuevo secretario general de Podemos Euskadi. Al principio, muy al principio, fue uno de los 25 militantes que organizó la campaña vasca de Podemos para las europeas de 2014. Luego se convirtió en el primer secretario general de este partido en Bilbao. Después fue su responsable de Organización a nivel autonómico y también su portavoz en el Parlamento Vasco. Ahora compaginará esta última responsabilidad con la tarea de llevar las riendas de la formación morada en Euskadi. Así lo decidió el 38,27% de participantes en las primarias autonómicas que se celebraron hace pocas semanas.

Mientras en el Parlamento Vasco hay parón navideño, en la sede de Podemos en Bilbao –situada a escasos metros del cuartel general de EH Bildu- trabajan como cualquier otro día. En una de sus salas está Martínez.

¿Cómo ha cambiado su vida en estos últimos tres años?

Mucho. Cuando empecé en Podemos, éramos unas pocas personas que nos reuníamos en un local o en un bar y sacábamos las cosas como podíamos. Después de las elecciones europeas, tuvimos un crecimiento exponencial, y a partir de ahí se fue afianzando la estructura. Fue un comienzo muy bonito. Hoy mi vida está en un cien por ciento dedicada a esto, porque hemos tenido que construirlo todo desde cero.

¿Qué valoración hace de los resultados de las primarias?

La valoración que hago es, evidentemente, positiva. No sólo por mi elección, sino por el hecho de que las primarias han sido un momento de debate y reflexión interna. Hemos establecido unas buenas bases de trabajo de cara al futuro. El equipo con el que voy a trabajar es muy bueno, y el hecho de que en el Consejo Ciudadano Autonómico se refleje la prioridad que existe dentro del partido va a ayudar a progresar como organización. Además, contribuirá a trabajar a favor de la pluralidad.

¿Qué sintonía hay con la dirección estatal?

Siempre ha habido una buena sintonía. Nunca tuvimos desencuentros, ni mucho menos. De hecho, hemos tenido un contacto fluido y continuo con las personas que forman parte de la dirección estatal. A mí particularmente, como secretario de Organización, me ha tocado tener un contacto fluido con Pablo Echenique, con quien tengo una muy buena relación. Creo que hemos colaborado y aportado con creces en temas relacionados con la construcción de un Estado plurinacional, el derecho a decidir o, yendo a algo más concreto, el debate sobre el cupo, en el que nuestra aportación fue clave de cara a marcar la postura que adoptó el grupo parlamentario de Unidos Podemos en el Congreso. En breve tendré que ir a Madrid al Consejo Ciudadano Estatal, del que ahora, al ser secretario general, soy miembro nato, y espero reunirme con Pablo Iglesias para contarle con más detalle nuestros planes.

¿Ha tenido ocasión de hablar con Iglesias tras las primarias vascas?

Sí, hemos hablado por teléfono. Me ha felicitado y hemos intercambiado algunas palabras, pero preferimos reunirnos. Quiero trasladarle cuáles son nuestros proyectos, aunque también es verdad que los conoce por haber estado en contacto con la anterior secretaria general, Nagua Alba.

¿Qué pasos se van a dar desde la nueva dirección para potenciar el papel de Podemos Euskadi?

2018 será el año de los municipios: a lo largo del año vamos a reforzar aún más nuestra implantación territorial. Queremos que Podemos Euskadi no sea solamente una marca política, sino que se conozca el papel que tienen todos y cada uno de nuestros militantes en sus pueblos y ciudades. De hecho, estamos desarrollando una estructura de locales que está creciendo de manera exponencial: vamos a cerrar el año con más de veinte sedes abiertas. También vamos a renovar los órganos de dirección locales, porque después de tres años ya toca hacerlo. Y por supuesto, vamos a desarrollar aquella idea política que lanzamos en la primera reunión del consejo ciudadano: una ofensiva social con una serie de acciones políticas coordinadas en las diferentes instituciones vascas, con la idea de extender esta oferta a EH Bildu y PSE para que podamos impulsar políticas de transformación social en las instituciones donde los tres partidos sumamos mayoría. Junto a ello, seguiremos trabajando para obtener unos muy buenos resultados en las elecciones municipales y forales.

Uno de los temas clave en el Parlamento Vasco es el autogobierno. ¿Se podrán alcanzar acuerdos en la ponencia creada para abordar este asunto?

Creo que se tienen que alcanzar acuerdos mayoritarios, pero en este momento tenemos un bloqueo con los temas y los debates. Nosotros hicimos una propuesta de establecer dos mesas, de manera que en una de ellas se trabajase en torno a la reforma estatutaria y en la otra se tratase el derecho a decidir, pero esta iniciativa no tuvo el apoyo suficiente en la última reunión. Por otro lado, tampoco estamos de acuerdo con aquellos que aseguran que las tres fuerzas a favor del derecho a decidir (en relación a PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos) van a hacer un bloque para sacar adelante todos los acuerdos de la ponencia de autogobierno. No creemos que hacer un bloque y partir de la imposición de la mayoría sobre la minoría, que es legítima, sea un buen primer punto para la renovación del pacto social. En nuestra opinión, los acuerdos tienen que ser más amplios.

Podemos Euskadi ha hecho una ronda de contactos con agentes políticos, sociales y sindicales para presentar su propuesta en torno al derecho a decidir. ¿Habéis detectado mayores posibilidades de acuerdo con PNV y EH Bildu?

Evidentemente, tenemos mayores posibilidades de acuerdo con aquellos partidos que están a favor del derecho a decidir. También debemos decir que es diferente con Bildu, porque esa fuerza política no descarta la apuesta por la vía unilateral y nosotros sí. En cualquier caso, nuestro objetivo en la ponencia de autogobierno es reformar el estatuto, así como lograr que en ese texto aparezca el blindaje de los derechos sociales. También queremos alcanzar un pacto de claridad para la ejecución del derecho a decidir que podría transformarse en una propuesta legislativa que llevaríamos al Congreso.

Otro tema trascendental en el Parlamento Vasco gira en torno a la ponencia de Memoria y la Convivencia, en la que participan todos los partidos menos el PP, que ha decidido ausentarse.

Sí, y esa es precisamente una de sus grandes carencias: la ausencia del PP. Creemos que debería participar en esa ponencia, porque su aportación es válida como colectivo que ha sido víctima de ataques, asesinatos y secuestros en la historia reciente de Euskadi. A nosotros no nos sobra nadie, y si queremos impulsar un pacto sobre convivencia, es necesario que estén dentro todos los espectros políticos. Creemos que es importante que en la ponencia de Memoria y Convivencia se haya priorizado a las víctimas, pero también es verdad que tenemos que avanzar. Ahora toca sacar unas conclusiones de aquello que sucedió con las víctimas y, acto seguido, abordar otras cuestiones, como puede ser la memoria o la política penitenciaria. Pero insisto: la ausencia del PP es una gran carencia.

¿Ustedes son partidarios de cambiar la política penitenciaria y permitir el acercamiento de los presos?

Somos absolutamente partidarios del acercamiento a Euskadi de las personas privadas de libertad. Además, sostenemos que ese acercamiento debe producirse sin condiciones, porque se trata de una cuestión que tiene que ver con los derechos fundamentales de las personas presas y con un doble castigo que se impuso a sus familiares mediante una política penitenciaria vengativa.

Hace algunos días se presentó un informe sobre torturas en Euskadi. ¿Qué cree que debería hacer el Gobierno Vasco con ese documento?

Lo que el Gobierno Vasco debe hacer es aplicar las recomendaciones que aparecen en ese informe. Este estudio es impactante porque vemos plasmado en números lo que ha pasado durante muchos años en este país, pero decir que ha habido tortura sistemática en Euskadi tanto durante la dictadura franquista como después, no es algo nuevo: todo el mundo lo sabía. Ahora lo vemos reflejado en un informe completo y documentado, que demuestra efectivamente que aquello que todos sabíamos era verdad. Lo que sí nos sorprende es que el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, diga ahora que el informe ya está presentado y que en principio no harán nada más. Eso es muy grave.

¿Elkarrekin Podemos hará algo al respecto?

Hemos pedido que Erkoreka y el responsable de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, Jonan Fernández, comparezcan en el Parlamento Vasco para que expliquen qué piensan hacer con este informe. También queremos que comparezca el equipo del Instituto Vasco de Criminología que dirige Paco Etxeberria para que pueda explicar de primera mano cuál ha sido el trabajo realizado y que todos los grupos escuchen y no hagan juicios, como hizo el PSE, que por lo visto no ha entendido nada.

Volvamos al Parlamento Vasco. El Gobierno de Urkullu acaba de lograr la aprobación de sus Presupuestos gracias a un nuevo acuerdo con el PP. ¿Usted se lo esperaba?

Había visos de ello. Sí es verdad que hubo un momento en el que el PNV se distanció del PP, pero fue un distanciamiento táctico que tenía que ver con lo que estaba ocurriendo en Catalunya: era insostenible acercarse al PP cuando ese mismo partido estaba suspendiendo de facto la autonomía catalana. Pero en cuanto se convocaron las elecciones del 21-D y pasó el punto más caliente de los sucesos de Catalunya, el PNV no tuvo ninguna duda de volver a lo que considera como algo estratégico: un pacto con el PP, una fuerza política con la que se siente cómodo pactando en lo económico y lo social. Hay un dato estadístico muy claro: en los últimos años, PNV y PP han coincidido en la mayoría de votaciones del Parlamento Vasco. Tienen sintonía y por eso les resulta fácil llegar a acuerdos. Tampoco debemos obviar el papel del PSE, que tras este acuerdo de Presupuestos reduce su influencia a cero dentro del Gobierno Vasco. Recordemos que el Partido Socialista decía que su premisa era no bajar el Impuesto de Sociedades, y resulta que el mes siguiente lo bajaron sin rechistar.

¿Quizás sea la antesala de un nuevo acuerdo entre PNV y PP en Madrid para aprobar los Presupuestos de Rajoy?

Creo que sí, y no porque lo diga yo. El propio presidente del PNV, Andoni Ortuzar, dijo hace un mes que una vez pasadas las elecciones catalanas podrían sentarse a hablar. No deberíamos sorprendernos si en enero nos encontramos que el ministro Cristóbal Montoro presenta los Presupuestos en el Congreso porque sabe que tendrá el apoyo del PNV. No han tenido ningún problema en acordar aquí y volverán a hacerlo en el Estado sin ningún tapujo.

Sin embargo, ciertas encuestas aseguran que este tipo de pactos no le pasan factura al PNV.

Hay que ver también cuáles son esas encuestas. Si cogemos ciertos sondeos que están hechos ad-hoc para hacer propaganda de los pasos políticos que da el Gobierno Vasco, claro que no le pasa factura al PNV… porque la factura pasa por otro lado. He estado analizando las últimas encuestas y se aprecia que las prioridades de la sociedad vasca están cada vez más lejos del PNV. Ese partido dice que su objetivo es llegar al 10% de paro, pero resulta que la preocupación social por la calidad del empleo está al mismo nivel. A nivel social, empiezan a relucir las carencias que tiene el gobierno de Urkullu. Eso sí va a pasar factura, porque ahora mismo hay muchas personas que son trabajadoras y trabajadores pobres que tienen que complementar su salario con la RGI o que tienen que emigrar. Si el Gobierno Vasco sigue actuando al dictado de Confebask, habrá pocos cambios en ese sentido.

¿La crisis catalana ha influido de alguna manera en el panorama político vasco?

Soy de las personas que mantiene que en Euskadi tenemos una vía propia para tratar esta cuestión y que ese es el camino que debemos seguir. En cualquier caso, sería un ignorante si planteara que podemos omitir de la realidad lo que ha sucedido en Catalunya. La situación catalana requiere una reflexión que nos permita avanzar por el camino correcto en Euskadi. Aquí hace falta una vía propia y ese debe ser un compromiso firme por parte de los partidos políticos vascos. Del mismo modo, las fuerzas progresistas necesitan también una reflexión: debemos tener en cuenta que un debate tan polarizado entre dos bloques provoca, en parte, que las fuerzas progresistas no cumplan con sus expectativas, y eso tiene que ver con la exclusión del debate social de la campaña catalana. Lo ha dicho claramente Xavi Domènech: hace falta una reflexión para entender por qué en un país que es progresista y de izquierdas haya ganado Ciudadanos.

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