¿Hasta qué punto el laberinto catalán va a condicionar un nuevo apoyo presupuestario a Mariano Rajoy y las contrapartidas que conllevaría? El PNV dilucida la cuestión mientras los plazos para las cuentas se estrechan y su primer trámite parlamentario se vislumbra en el horizonte. El 155, línea roja de los nacionalistas para la negociación con Madrid, se ha alargado lo inimaginable y el partido vasco se encuentra en un dilema que supedita hasta a los gestos políticos. La carrera tiene una meta volante: salvar las enmiendas la semana que viene sería ganar un mes crucial.

“Todo aquello que acerque la desaparición del 155 en Catalunya será bien valorado por el PNV”, afirmó ayer su presidente, Andoni Ortuzar, en una entrevista radiofónica. Las palabras del dirigente apuntan al guiño que piden a uno y otro lado para reconducir la situación, un desbloqueo aunque sea verbal que justificaría su contribución el 26 de abril a que las cuentas sigan su curso en el Congreso. “Vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que las cosas funcionen, para que haya estabilidad”, indicó.

El partido estudia si presentará o no enmienda a la totalidad a las cuentas –el plazo se acaba mañana al mediodía–, pero desde Sabin ­Etxea restan trascendencia a este hecho. El momento decisivo será su votación en la Cámara la semana próxima. “Tenemos una semana, en política eso es mucho tiempo”, insistió. Su vertiente más posibilista argumenta que facilitar la estabilidad en un momento como el actual puede servir para “dar tiempo a la política” de cara a solucionar la coyuntura, en Madrid y en Catalunya. Son casi treinta días más en los que el PNV espera que se constituya un Govern “legítimo”, se levante el 155 y tenga así vía libre para poder pactar con Rajoy.

“Creemos que en los partidos catalanes hay la necesidad de tener un Govern estable antes del 22 de mayo”, subrayó Ortuzar, en referencia a la fecha límite para la convocatoria de elecciones. El presidente jeltzale opinó asimismo que las formaciones soberanistas presentarán a un candidato “libre de cargas judiciales” para facilitar su investidura.

Con respecto al Ejecutivo de ­Rajoy, le pidió que “no ponga obstáculos” a la formación del nuevo Govern. “Ha llegado el momento de la zanahoria y de guardar el palo”, destacó. En juego están unas cuentas del Estado que, reiteró, “son más que unos presupuestos, es la prueba del algodón” que podría determinar el futuro de la actual legislatura. Un escenario parlamentario en Madrid en el que los votos jeltzales valen más que nunca.

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