Pese a lo que pronosticaron muchos, la crisis política en Catalunya no ha afectado al crecimiento económico español, al menos por ahora. En su último informe económico, publicado este miércoles, el Banco de España certifica que la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) durante en el último trimestre del año 2017 ha mantenido un ritmo similar al del tercer trimestre anterior, situándose en el 0,8%, gracias al fortalecimiento de los mercados de exportación

De acuerdo con la institución, los efectos adversos derivados del aumento de la incertidumbre relacionado con la situación política en Catalunya se habrían concentrado especialmente en esta Comunidad Autónoma, pero de momento no ha afectado al resto del Estado. Desde el punto de vista de los componentes de demanda, el impacto negativo de la incertidumbre se habría manifestado sobre todo en el gasto privado interno y en las exportaciones turísticas.

En términos de empleo, esta variable creció un 3,2% en el cuarto trimestre, su mayor nivel desde el primer trimestre de 2016.

A medio plazo, el Banco de España espera una continuación de la fase expansiva, favorecida por los avances observados en el proceso de reconducción de los desequilibrios de la economía, si bien se prevé que el crecimiento del PIB pierda cierta intensidad en los próximos años.

En concreto, estima un avance del PIB del 2,4% en 2018 y del 2,1% tanto en 2019 como en 2020.

Al detalle de ese crecimiento trimestral del 0,8 % en España, el organismo señala que la demanda interna contribuyó con seis décimas mientras que el sector exterior lo hizo con una décima.

La expansión de la economía, señala en su informe, sigue apoyada principalmente en la demanda nacional, en tanto que los indicadores disponibles relativos al sector exterior apuntarían a una contribución ligeramente positiva de la demanda externa.

En términos interanuales, el PIB mantuvo una tasa de crecimiento del 3,1% a lo largo del trimestre, y el empleo, del 2,9%.

La situación en Catalunya

Sobre la situación en Catalunya, el organismo reconoce que la información a escala regional disponible para este período es todavía escasa pero ya apunta a la aparición de los primeros efectos adversos ligados al aumento de la incertidumbre como consecuencia de la situación política.

Estos efectos, exponen, se han dejado notar en los indicadores de gasto privado interno y de turismo extranjero, “lo que podría llevar a esta comunidad autónoma a registrar un ritmo de avance de la actividad inferior, en el tramo final del año, al del conjunto de la economía española”.

Esto, subrayan, contrastaría con el mayor dinamismo de la economía catalana en trimestres precedentes.

Y sobre el impacto final del conflicto, el Banco de España apunta que la menor tensión registrada en noviembre y diciembre puede llevar a que ese impacto esté en el escenario más benigno aunque todo dependerá de cómo siga evolucionando la situación.

“La incidencia final de este elemento de riesgo sobre el conjunto de la economía española en el cuarto trimestre dependerá de la magnitud y de la persistencia que este acabe teniendo”, reconoce.

Un alivio del grado de tensión en Catalunya, recogen, “podría conducir a un escenario de mayor crecimiento del producto que el considerado en las proyecciones recientemente publicadas”.

Por el contrario, “un hipotético rebrote de las tensiones en los próximos meses podría llevar a un impacto más pronunciado sobre las decisiones de consumo e inversión de los agentes”, concluyen.

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