El bloqueo que sufre la política catalana conduce a dos posibles escenarios. El primero pasaría por la formación de un nuevo Govern antes del 22 de mayo. El segundo, por la celebración de unas nuevas elecciones. Hasta el jueves, las apuestas se inclinaban por la primera opción, por la de la formación de un nuevo Ejecutivo catalán, que permitiría levantar el artículo 155 y encarrilaría a Catalunya hacia la recuperación de la normalidad política.

Pero esa tarde, el Tribunal Superior de Justicia de Schleswig-Holstein resolvió dejar a Carles Puigdemont en libertad bajo fianza hasta que se decida sobre su posible extradición a España y no imputarle por el delito de rebelión, equivalente a la alta traición que tipifica el Código Penal alemán. Eso cambió las cosas.

Puigdemont se ha visto reforzado tras ser excarcelado en Alemania

Ahora, las apuestas están equilibradas. Puigdemont se ha visto reforzado con la decisión de la justicia germana y eso le ha hecho perder el miedo a enfrentarse de nuevo a las urnas. El expresident se ha crecido y la idea de que la creación de un nuevo Govern estaba a la vuelta de la esquina ha perdido fuelle.

Pero tanto en el PDeCAT como en ERC detectan inconvenientes en volver a convocar elecciones y se inclinan por volver al primer escenario. Los nacionalistas temen que un alargamiento de la situación de inestabilidad perjudique a los presos. El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, varios exconsellers y otros dirigentes independentistas, entre ellos Jordi Sánchez, candidato a presidir la Generalitat, están en prisión provisional. Es posible que permanezcan en ese régimen hasta que se celebra el juicio, previsto para otoño.

El PDeCAT cree que si hay repetición electoral “los procesados podrían verse perjudicados” y ERC piensa que sería “un fracaso del independentismo”

“Si Catalunya sigue sin tener gobierno en octubre, los procesados podrían verse perjudicados durante ese juicio”, apuntan fuentes nacionalistas, que consideran que la Sala podría ser más benevolente si ve que la situación en Catalunya se ha encauzado. Tampoco en ERC quieren que la situación actual se mantenga, rechazan la convocatoria de nuevas elecciones al considerar que los votantes independentistas “no nos perdonarían que no nos pongamos de acuerdo”, según explican fuentes de la formación republicana. Y añaden que la abstención podría crecer entre sus fila ante esa falta de consenso. “Si se repitan las elecciones será un fracaso del independentismo”, resumen.

De momento, sólo se pueden hacer apuestas. No hay nada decidido. El viernes, se celebrará el pleno de investidura de Sànchez. Pero eso no significa que salga investido president. El Tribunal Constitucional resolvió que la investidura sólo puede ser efectiva si el candidato está físicamente presente durante el pleno. Sànchez ha pedido permiso a juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena para acudir al acto. El magistrado aún no ha contestado, pero en una ocasión anterior ya dio una respuesta negativa.

La incógnita que dejaría no lograr la investidura de Jordi Sànchez

Los independentistas de PDeCAT y ERC cruzan los dedos para que Llarena cambie de opinión, porque creen que si Sànchez es elegido president, aunque gobierne desde la cárcel, se resolverán algunos problemas como el del 155. Pero también son muy conscientes de que en este asunto las apuestas están nueve a uno a favor de una respuesta negativa. Si Sànchez no sale victorioso de la investidura, ¿cuál será el siguiente paso?

Puigdemont tendrá la última palabra. Podrá optar por no proponer a ningún candidato alternativo, agotar el plazo legal y forzar la convocatoria de unas nuevas elecciones que se celebrarían a mediados de julio. Pero también podría escoger a alguno de los aspirantes que le proponga el PDeCAT, algún diputado de los 34 de la lista de Junts per Catalunya que no esté ni preso ni imputado. Ya se barajan algunos nombres como el del alcalde de Mollerusa, Marc Solsona; el de Valls, Albert Batet o el del ex delegado de la Generalitat en Madrid Ferran Mascarell.

Deja un comentario