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Los ‘brexiters’ tendrán que esperar. A dos semanas de la fecha de salida prevista, 29 de marzo, y sin un acuerdo que les satisfaga, los parlamentarios han votado este jueves a favor de pedir a la UE una extensión del Artículo 50, es decir, retrasar la fecha de salida con 412 votos a favor y 202 en contra (210 votos de diferencia). 

Ahora le toca a los Estados miembros tomar una decisión. Los 27 se reunirán en el Consejo Europeo el 21 y 22 de marzo para evaluar la petición británica. Una de las cuestiones clave es hasta cuándo retrasar la fecha de salida, ya que un aplazamiento largo requeriría la participación de Reino Unido en las próximas elecciones al Parlamento Europeo (26 mayo). De este modo, Reino Unido participaría en el diseño de la futura Comisión y en la constitución del resto de instituciones comunitarias. Los escaños correspondientes a Reino Unido ya se habían repartido entre el resto de Estados miembros.

El texto, propuesto por Theresa May, da una tercera oportunidad a su acuerdo negociado en Bruselas, afirmando que si se aprueba en la cámara antes del próximo miércoles, Reino Unido pedirá una extensión del Artículo 50 tan solo hasta el 30 de junio de 2019 (justo antes de la constitución del nuevo Parlamento Europeo) para evitar la participación de Reino Unido en las elecciones.

«Si la Cámara no ha aprobado una resolución aprobando el acuerdo de salida negociado [antes del 20 de marzo], es muy probable que el Consejo Europeo requiriese un propósito claro para cualquier extensión, en particular para determinar su duración. Cualquier extensión más allá del 30 de junio requeriría celebrar elecciones al Parlamento Europeo en mayo», añade la moción aprobada.

Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, ha señalado después de la votación: «Reitero nuestra convicción de que un acuerdo puede consensuarse, un acuerdo basado en nuestro plan alternativo que pueda contar con el apoyo de esta Cámara».

«Quiero reiterar nuestro apoyo a la convocatoria de una consulta ciudadana. No para apuntarnos un logro político, sino presentarlo como una opción realista para salir de este punto muerto. El objetivo último es proteger a las comunidades que están preocupadas por sus puestos de trabajo», ha añadido Corbyn

Tiempo para «repensar la estrategia»

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se ha mostrado favorable a una extensión duradera del Artículo 50. «Durante mis consultas con vistas al Consejo Europeo [del 21 y 22 de marzo], pediré a los 27 a estar abiertos a una prórroga larga si Reino Unido lo cree necesario para repensar su estrategia del Brexit y construir un consenso en torno a ella», ha tuiteado Donald Tusk. A partir de ahí, dependerá de los líderes europeos.

El coordinador para asuntos del Brexit del Parlamento Europeo, el liberal Guy Verhofstadt, ha respondido a Tusk mostrando su rechazo a una extensión del Artículo 50. «¡Bajo ninguna circunstancia una extensión en la oscuridad! A menos que haya una clara mayoría en la Cámara de los Comunes para algo preciso, no hay ninguna razón para que el Consejo Europeo acuerde una prolongación», ha afirmado.

Por su parte, Michel Barnier, negociador jefe de la UE para el Brexit, también se expresó este miércoles en esta misma dirección: «Nos tienen que decir qué es lo que quieren para la relación futura. Esa es la cuestión que ahora requiere una respuesta clara antes de tomar una decisión sobre una posible extensión».

El Parlamento británico rechazó este martes por segunda vez el acuerdo de salida que traía Theresa May bajo el brazo. 24 horas después rechazó un Brexit sin acuerdo y este jueves ha pedido una extensión.

La salvaguarda o backstop es el principal obstáculo para la aprobación del acuerdo. Se trata de una cláusula de último recurso que pretende evitar el establecimiento de una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte. Según esta cláusula, Reino Unido permanecerá dentro de la unión aduanera si ambas partes no logran un acuerdo comercial una vez Reino Unido haya abandonado el bloque comunitario. Esto, en la práctica, dificulta la salida efectiva del país y muchos parlamentarios temen que Reino Unido quede atrapado de forma indefinida en la unión aduanera.

Casi tres años después del referéndum del Brexit, al gobierno de la primera ministra Theresa May no le ha salido prácticamente nada como tenía planeado. Su acuerdo de salida negociado con la Unión Europea ha sido rechazado dos veces en la Cámara de los Comunes, la fecha de salida se ha retrasado y ahora la pelota está en Bruselas para decidir si aprueba o no una prórroga.



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