M. M.

Parece que a Carles Puigdemont le crecen los enanos. No sólo las declaraciones de Jordi Sànchez, número 2 de la lista de Junts per Catalunya, le dejan un poco más solo en la defensa de la vía unilateral y de su propia legitimidad como presidente. Uno de sus principales aliados en el nacionalismo flamenco, Theo Francken (secretario de Estado de inmigración en el país), quien fue uno de los más firmes defensores de dar asilo político al expresidente fugado, afronta una crisis de legitimidad en su país con repercusión internacional después de que ‘The New York Times’ lo haya calificado como “el Trump flamenco”, algo que parece no haber gustado mucho a Francken.

Francken se ha posicionado en reiteradas ocasiones a favor del expresidente catalán y ha calificado de “presos políticos” a los líderes independentistas encarcelados. Pero en este principio de año las críticas le están viniendo por su gestión de una crisis migratoria con sudaneses que han denunciado que sufrieron torturas al ser devueltos al país africano.

Aunque Francken negó en todo momento haber permitido tratos vejatorios a los inmigrantes africanos, a muchos de los cuales se les negó el asilo, desde el diario neoyorquino se asegura que su actitud ha puesto incluso en problemas al propio primer ministro belga, Charles Michel, e incluso se ha considerado que Francken no lo informó de las decisiones que tomaba con los sudaneses provocando que tuviera que suspender las deportaciones el 1 de diciembre.

En su propio gobierno consideran que Francken tiene un estilo “derechista y populista, muy en la línea de Donald Trump, con el que o estás con él o estás contra él, dando bulo a las fake news, siempre polarizando a la sociedad”.

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