La casa más antigua de Kaikoura, en la isla sur de Nueva Zelanda, es Fyffe House. Fue construida en 1844 por Robert Fyfe, un escocés que se instaló allí para cazar cetáceos.

De hecho, la casita de madera pintada de rosa palo que ahora es un museo fue el original almacén de los toneles de aceite de ballena, combustible indispensable para iluminar las ciudades europeas que todavía no tenían alumbrado eléctrico.

Cuando Fyfe llegó a esta ensenada neozelandesa la ballena franca austral ya estaba en franca regresión. Sin embargo, no cejó en su empeño y mantuvo la estación ballenera abierta durante décadas. No cerró oficialmente hasta 1964, cuando se prohibió la caza comercial de cachalotes y ballenas corcovadas.

De lejos, Fyffe House (la f añadida fue por un primo de Robert, que escribía así su apellido y que dio nombre a la posesión) destaca por ser la única construcción superviviente del siglo XIX en esta animada localidad neozelandesa.

Hay que acercarse hasta la verja de madera de la entrada para advertir el hecho más insólito de la edificación: los cimientos son vértebras de ballenas. No están unidas por cemento ni mortero. Un simple encaje en seco y la casa levantada justo sobre ellas.

Aunque cuando se tiene en la mano uno de estos anillos óseos del mayor mamífero del planeta es fácil advertir de que ser trata de un “ladrillo” prácticamente perfecto.

Ahora Fyffe House es un museo de la red Heritage New Zealand dedicado a explicar los avatares históricos de la estación ballenera y también la relación que los colonos blancos tuvieron con la original población maorí.

De hecho, muchos nativos, hábiles en el manejo del arpón, se incorporaron a los barcos balleneros procedentes sobre todo de New Bedford y el puerto de Nantucket (Massachusetts, Estados Unidos) desde que estos comenzaron a frecuentar aguas neozelandesas a finales del siglo XVIII.

En la misma época en que Robert Fyfe cazaba ballenas en la isla de Kaikoura e iba llenando los toneles de aceite donde ahora se alza el museo, Herman Melville estaba escribiendo su inmortal Moby Dick, en el que uno de los protagonistas capitales es Queequeg, un arponero maorí, lo que indica la popularidad de estos cazadores en la industria ballenera del momento.

Fyffe House queda a la afueras de la población, a medio camino de una colonia de focas muy visitada en Point Kean. En la casita rosa, además de admirar sus increíbles cimientos, se puede sostener entre las manos una vértebra de ballena.

Focas que se pueden contemplar en la colonia de Point Kean (Nueva Zelanda) Focas que se pueden contemplar en la colonia de Point Kean (Nueva Zelanda) (AlizadaStudios / Getty Images/iStockphoto)

De hecho, al entrar por el jardín se cruza un arco también formado por dos costillas de uno de ese animales. Desde la colina donde se emplaza Fyffe House se tienen buenas vistas del océano y del paso de cetáceos, común en la zona.

De hecho, las playas de la península de Kaikoura siguen siendo uno de los lugares más frecuentados por los recolectores del rarísimo ámbar gris, el perfume natural más misterioso de cuantos existen.

Se trata de una secreción producida por los cachalotes, de aspecto mineral. Se utiliza como fijador en algunos de los perfumes más prestigiosos y caros del mundo, superando los 10.000 $ el kilo si se trata de ámbar gris de buena calidad.

Más información

Fyffe House. 62, Avoca Street. Kaikoura.

Abierta de octubre a abril, todos los días de 10-17 h. De mayo a septiembre el museo está abierto de jueves a martes y su horario es de 10-16 h. La entrada general cuesta 5,8€ (10$ neozelandeses).

Playa de Kaikoura al atardecer (Nueva Zelanda) Playa de Kaikoura al atardecer (Nueva Zelanda) (travellinglight / Getty Images/iStockphoto)

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