El mosso d’esquadra que gritó “la república no existe, idiota” a un manifestante independentista ha alegado que no quería ofender y que se refirió a un dato “objetivo” y ha advertido de que la Generalitat prevaricaría si le sanciona a él y no al agente rural con quien discutió en un ambiente “hostil”.

Así lo sostiene este mosso en un escrito, al que ha tenido acceso Efe, en que pide que se anule la propuesta de sanción por una falta leve por la que ha sido expedientado por Asuntos Internos, tras el comentario que profirió a un manifestante independentista, que iba vestido con su uniforme de Agente Rural de la Generalitat, en las protestas contra el Consejo de Ministros en Barcelona del 21-D.

En su escrito de defensa, el agente antidisturbios subraya que la afirmación de que “la república no existe” es un “dato absolutamente objetivo, reconocido unánimemente incluso por los propios políticos imputados en el procedimiento que se sigue ante el Tribunal Supremo”.

Además, solicita que se requiera a la consellería de Agricultura que aclare si ha abierto algún expediente sancionador al agente rural, por haber acudido el 21-D a una manifestación con su uniforme reglamentario, adoptando una actitud “claramente hostil” contra los policías.

En este sentido, advierte de que si la Generalitat sanciona al mosso y no al agente rural podría incurrir en un delito de prevaricación, debido al “agravio comparativo”, teniendo en cuenta que la actuación de este último constituyó un elemento de “mucha mayor gravedad” que la que ha motivado la propuesta sancionadora al antidisturbios.

Según el recurso, las actuaciones de oficio de Asuntos Internos de los Mossos, como la abierta contra este mosso, no pueden ser “aleatorias” o al “capricho” de la voluntad de los responsables de esta división, por lo que podría suponer una prevaricación si se tratara de una actuación “arbitraria no homogénea respecto a otros casos de mayor gravedad”.

Tras diez horas de servicio el pasado 21-D, en una jornada en la que varios policías resultaron heridos, el agente antidisturbios, defendido por el abogado José María Fuster-Fabra, intentó que un Agente Rural que se manifestaba junto a un grupo de independentistas colaborara con él, dada su condición de funcionario, para que otros concentrados respetaran el cordón de seguridad que intentaban establecer los Mossos d’Esquadra.

En un vídeo que se hizo viral, el agente rural alegó que estaban “construyendo la República”, ante lo que el mosso le respondió: “Pues defiéndeme a mí y no a estos hijos de puta”. El agente rural replicó: “Yo defiendo la república”, ante lo que el mosso zanjó: “Qué república ni que cojones…la república no existe, idiota”.

En su escrito de alegaciones, el mosso sostiene que la expresión “hijos de puta” era genérica y no iba dirigida a nadie en concreto, más allá de a los manifestantes que aquel día habían causado lesiones a varios agentes de la policía catalana, a los que arrojaron todo tipo de objetos en una “actitud hostil”.

Sobre la palabra “idiota”, el mossos alega que no pretendía ofender al agente rural, sino que se diera cuenta de que en aquel preciso momento quería que le ayudara a que los manifestantes se marcharan del lugar porque la situación era “tensa” y quería una colaboración “entre funcionarios”.

De hecho, el agente rural, según el escrito de defensa, no sólo colaboró con los demás manifestantes que adoptaron una actitud “hostil” hacia los mossos, sino que acusó a los antidisturbios de ser quienes estaban provocando los alborotos.

El escrito argumenta que el término “idiota” tiene diversos significados, entre ellos el de definir a una persona que “carece de toda instrucción”, como cree que queda acreditado en este caso respecto del agente rural, a quien el mosso no conocía previamente.

Según el escrito, el agente rural acudió a la manifestación y culpó a los mossos que estaban cumpliendo con su trabajo, lo que resulta una “escena en sí misma inaudita” que además “encaja en la idea de una persona que carece de instrucción porque es obvio que no es propio de un funcionario uniformado una actuación semejante, manifestando defender algo inexistente”.

“No se trata pues, en consecuencia, de afirmar que en el día a día, en la convivencia, en el trabajo cotidiano, esa persona actúe como un ser carente de toda instrucción, sino que la actuación concreta es propia de una persona carente de toda instrucción. Una actuación así es sin duda a la que se refiere el mosso”, agrega el escrito, que insiste que el agente usó la palabra “idiota” sin “ningún ánimo de ofensa”.


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