El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha confirmado que la Fiscalía alemana tratará de cambiar la decisión del juez de la Audiencia Provincial de Schleswig-Holstein, que inadmitió extraditar al expresident Carles Puigdemont por el delito más grave, el de rebelión. A pesar de que la Fiscalía germana no vio margen para el recurso inmediatamente después de conocer la decisión judicial, la reunión de este jueves en la sede de Eurojust entre la Fiscalía española y la de Alemania habría permitido abrir una vía para presentar dicho recurso con ciertas garantías. En este sentido, Catalá ha dejado claro que no está dicha la última palabra sobre posibilidad de entregar al expresident por rebelión: “No, en absoluto”.

En una entrevista en Onda Cero, el titular español de Justicia ha dicho no conocer al detalle el contenido de la reunión que los fiscales españoles y alemanes mantuvieron este jueves en la sede de Eurojust en ‎La Haya, pero ha comentado que tras hablar con el fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar, este le ha transmitido que fue “bien” y que “están satisfechos”, que había habido “una buena reunión de trabajo” y una “aclaración de los hechos” (informes policiales y vídeos sobre el 1-O). De esta forma, Catalá ha querido mantener cierta distancia con respecto a la actuación de los fiscales, en virtud del respeto a su independencia, que ha querido poner en valor.

Que el juez no vea “suficientes indicios de violencia” no significa que esta decisión sea definitiva, sino que “el fiscal puede aportar más información”

Por eso, el ministro ha garantizado que hay margen para recurrir la decisión inicial del juez alemán porque por el simple hecho de que haya habido una resolución judicial, “no se ha sentado cátedra”, ya que “en Estado de derecho hay distintas fases de recursos”. En el caso de Puigdemont, por el hecho de que el juez no vea “suficientes indicios de violencia”, no significa que esta decisión sea definitiva, sino que “el fiscal puede aportar más información” para que los jueces alemanes también puedan considerar lo que argumenta el juez del Supremo.

Catalán ha querido dejar claro que no está dicha la última palabra en el caso del expresident, de manera que podría haber entrega de Puigdemont por rebelión si el juez cambia de opinión al admitir las tesis de la Fiscalía en su eventual recurso. De hecho, el ministro ha expresado su sorpresa por el hecho de que “algunos se habían alegrado mucho” con la decisión de la Audiencia Provincial de Schleswig-Holstein, cuando una lectura de la resolución evidencia que el juez consideraba la malversación”, negaba la violación de los derechos políticos y admitía que había habido un atentado contra la unidad de España, ha enumerado. “De ahí a una victoria, es una consideración muy amplia”, ha avisado.

Catalá da por hecho que será entregado a España “por un delito o por otro”

De esta forma, Catalá tiene claro que el expresident será entregado a España tarde o temprano porque “es lo que se ha solicitado”, aunque “es decisión del juez”. El ministro da por hecho que será entregado a España “por un delito o por otro”, porque “el juez alemán ha reconocido que los ha habido presuntamente”. Pero el ministro ha hecho una reflexión más profunda a la hora de señalar que “lo más razonable es que la resolución del juez alemán se adecúe lo máximo posible a lo dicho por el juez español que instruye el caso y que lleva meses investigando”.

El responsable gubernamental se ha amparado en el espíritu de la euroorden que impera desde el año 2002, y que se creó como un sistema en el que “los Gobiernos nos quitábamos del medio” y “simplemente” regía la “colaboración entre fiscales y jueces”. En este sentido, Catalán ha señalado que “cuando un tribunal le pide a otro su colaboración, se otorga de manera automática”, por eso “no hay que descartar que Llarena presente cuestión prejudicial”, para ver si el juez alemán tiene que entrar en el contenido de la cuestión que se investiga en España o no.

“Lo más razonable es que la resolución del juez alemán se adecúe lo máximo posible a lo dicho por el juez español que instruye el caso y que lleva meses investigando”

La tesis del Gobierno es que “un tribunal (el alemán) revise lo que otro ya ha hecho el español supone volver mucho años hacia atrás, y es una incertidumbre que pensábamos que ya habíamos superado”, ha expresado el ministro.

En este punto, Catalá ha contrapuesto los “procedimientos de garantías” para que se puedan revisar las resoluciones judiciales (los recursos), frente a “los escraches, las pintadas, la vía del conflicto, de la amenaza…” que a su entender usan los independentistas en Catalunya. Por eso, “se están equivocando”, ha advertido, porque “la querella a un juez y la amenaza por hacer su trabajo es un error gravísimo”. “Si no me dices lo que yo quiero, o bien me conformo o recurro, pero amenazar a un juez porque no me gusta lo que ha dicho….”, ha aleccionado.

El ministro equipara “el ánimo” de las “amenazas” y “coacciones” de los CDR con el anuncio de la querella contra Llarena, que “está teniendo una deriva muy peligrosa para un Estado democrático”

El ministro ha reprochado así la pretensión del presidente del Parlament, Roger Torrent, de impulsar una querella contra Llarena por prevaricación por no permitir que Jordi Sànchez pueda asistir al debate de investidura. Al cuestionarle si estaba comparando las acciones de los CDR con la idea de Torrent, el ministro ha equiparado “el ánimo” de ambas acciones. Este ánimo “está teniendo una deriva muy peligrosa para un Estado democrático”, ha lamentado.

Catalá ha insistido en que la obligación de llevar escoltas porque unos CDR “amenaza”, hace pintadas, etc. “es intolerable”. “Y ahora quieren presentar una querella”, ha vuelto a ligar, ante lo cual ha advertido de que “no son esas las reglas de juego”.

Entre los gobiernos de España y Alemania, las aguas han vuelto a su cauce tras las disculpas de la ministra de Justicia Katarina Barley

Entre los gobiernos de España y Alemania, las aguas han vuelto a su cauce según ha señalado el ministro, después de que la titular de Justicia de Alemania, Katarina Barley, hablara con Catalá el pasado domingo para pedir disculpas por haber calificado de “absolutamente correcta” la decisión de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein de descartar el procesamiento de Puigdemont por el delito de rebelión. La integrante socialdemócrata del gabinete de coalición encabezado por la conservadora Angela Merkel se puso en contacto con Catalá para aclarar el “malentendido”.

“Hablamos directamente claro. Ella me dijo que estaba preocupada” y mostró su “desagrado porque no había querido dudar de la calidad democrática de España”. Aseguró que “se habían sacado de contexto sus palabras y yo le manifesté mi preocupación”, ha explicado Catalá. Según el ministro, Barley “insistió en sus disculpas” y Alemania ha vuelto a insistir en el “respeto y colaboración entre gobiernos”.

“Espero que Cifuentes tome las decisiones que correspondan a la vista de la verdad final”

En otro orden de cosas, el ministro de Justicia también se ha vuelto a referir a la polémica sobre el máster de Cristina Cifuentes. Lejos de mostrar de nuevo su apoyo sin reservas a la presidenta madrileña, el dirigente ha dicho ahora que espera que “tome las decisiones que correspondan a la vista de la verdad final”. De esta forma, ha expresado su deseo de que el asunto “se cierre cuanto antes y se sepa definitivamente lo que ha pasado”.

Catalá ha recordado que “empezamos con una declaración de ella que decía que yo tengo mis títulos, mis certificados y mis papeles, lo cual parecía muy razonable”, pero “luego hemos ido conociendo que en esos papeles parece que alguna firma no es auténtica y que no aparece el trabajo y que hay una inspección que ha hecho la Conferencia de Rectores que también levanta unas incertidumbres”.

Por tanto, aunque al dirigente le parecieron convincentes las explicaciones que Cifuentes dio en un principio, puesto que la conoce “desde hace mucho tiempo” y le parece “una persona seria y responsable”, ahora “creo que hay una serie de elementos que añaden incertidumbre, que ojalá se despejen cuanto antes”, ha deseado. El dirigente ha lamentado que aunque esta polémica no resulta un “asunto trascendental”, sí “afecta a la credibilidad”. En todo caso, ha querido destacar que Cifuentes no es la única que debería tomar cartas en el asunto, puesto que “estos días estamos asistiendo a la revelación de muchas titulaciones inexistentes de todos los partidos políticos”.

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