Ya sólo le quedan seis partidos al Real Madrid de su tortuoso camino, sin aspiraciones reales, por la Liga. Los blancos solventaron con facilidad el encuentro en Málaga ante el colista gracias al virtuosismo y motivación de Isco en la vuelta a su tierra. Un encuentro que se saldó según el guión previsto de Zidane para este final de temporada en la competición doméstica: Dando descanso a la mayoría de titulares y ahorrando esfuerzos para llegar con las máximas garantías físicas a las semifinales de la Champions League, el reto de los madridistas para salvar el curso. El Málaga disputó el partido pero el único rival de los blancos en las próximas semanas es el Bayern de Múnich.

Muy diferente, en cambio, era el escenario hace prácticamente un año, cuando los madridistas certificaron en La Rosaleda, en la última jornada, el título de Liga. Por aquel entonces los de Zidane festejaban y los que eran pupilos de Míchel dormían tranquilos con la permanencia asegurada. Una temporada después la situación de ambos equipos dista mucho de aquel día. Ahora, los malacitanos están hundidos en la tabla y esperando que las matemáticas certifiquen el descenso mientras que los blancos, tras desechar la competición doméstica, tienen como prioridad absoluta la conquista de la tercera Champions consecutiva . Una ecuación que deparó un encuentro con escaso interés por las dos partes, como avanzó el técnico merenque dejando fuera de la convocatoria a Cristiano Ronaldo, Modric, Bale o Varane.

Si alguno de los once titulares en el Madrid tenía alguna motivación especial, ese era Isco

El cuadro blanco aterrizaba en tierras andaluzas con el eco aún de la angustiosa y polémica clasificación europea ante la Juventus del pasado miércoles. El partido contra los blanquiazules llegaba sin mucho ruido. Poca tensión para un duelo en el que las dos partes tenían muy poco a ganar más allá de limpiar su imagen. Con estos intangibles el Madrid dominó desde el inicio, esperando que su enorme superioridad técnica cayera por su propio peso sobre el electrónico. Se impuso la ley del mínimo esfuerzo.

Mientras los de José González perseguían sombras, los visitantes combinaban con aparente facilidad, sin necesidad de exprimir la maquinaria para llegar a las inmediaciones de Roberto. La primera clara de los blancos llegó tras una triangulación entre Lucas Vázquez y Carvajal que acabó en un centro preciso para el remate de cabeza de Kovacic y el posterior paradón del meta local. La calidad de los blancos fue el único ingrediente necesario para mostrar las costuras de un equipo con muchas deficiencias. Volvieron a hilvanar en la frontal Isco y Benzema pero en esta ocasión Lucas mandó el esférico al limbo. El gol blanco era cuestión de tiempo y no tardó.

Si alguno de los once titulares en el Madrid tenía alguna motivación especial, ese era Isco. El del Arroyo de la Miel volvía una vez más a su tierra y estuvo especialmente activo, siendo el canalizador de todo el juego madridista hasta que le sustituyeron en el minuto 71. De sus botas nació la falta que el propio malagueño ejecutó a la perfección para poner el primero en el marcador. Una obra de arte por la que pidió perdón a sus paisanos de la grada. Su lanzamiento, impecable, se convierte en el segundo tanto de falta directa del Madrid en la Liga tras el de Asensio al Valencia en la segunda jornada.

Benzema volvió a perdonar. Benzema volvió a perdonar. (AFP)

Ya con el marcador a favor, la relajación se adueñó de los pupilos de Zidane mientras los malacitanos aprovecharon para conocer a Navas. Precisamente un comprometido pase del costarricense a Casemiro provocó la pérdida de balón del brasileño ante Iturra, que solo ante el arquero falló la más clara de su equipo. Los locales crecían aunque sin una arquitectura limpia en su juego. El pitido final de la primera parte les despertó de su mejor momento.

Tras la reanudación, el Madrid siguió bajando las pulsaciones y se limitó a controlar las escasas virtudes ofensivas del Málaga hasta que su superioridad técnica dictó sentencia. Conforme el Málaga más se lo creía, más fértil se convertía el terreno de juego para el segundo tanto blanco. Y así, en la enésima salida de balón defectuosa de los locales, se acabó el encuentro. Conectaron Benzema e Isco, en una combinación de muchos quilates, y el malagueño le sirvió el tanto a Casemiro, que después de recuperar el balón logró llegar al área para rematar a placer a la red. Partido sentenciado.

Benzema mostró las virtudes que aún le mantienen en la plantilla blanca y reincidió en los defectos que alimentan de razones a sus críticos

El guión de Zidane se cumplía punto por punto. Victoria encarrilada y a pensar en el reto europeo. Se retiraron los goleadores en el Madrid y dieron paso al desaparecido Ceballos y Borja Mayoral. Los únicos intocables blancos en el terreno de juego eran Carvajal y Benzema, que volvió a perdonar mucho de cara a puerta pero fue el socio perfecto en la delantera. El francés mostró las virtudes que aún le mantienen en la plantilla blanca y reincidió en los defectos que alimentan de razones a sus críticos. Benzema en estado puro.

Sin la presión por el resultado, tanto para lo bueno como para lo malo, los últimos minutos fueron un correcalles, sin mucha competitividad en ambos bandos pero con muchas llegadas al área. Incluso Ramos se animó a llegar al área rival pero finalmente fue Rolan el que obtuvo el premio del gol en la última jugada, aunque ya no hubo tiempo para probar el interés del Madrid en mantener el resultado. El tanto del uruguayo puede haber sido el último del Málaga ante su afición como equipo de Primera. Si los andaluces pierden en el campo del Levante certificarán su descenso a los infiernos.

Mientras, los blancos trazaron el plan perfecto en La Rosaleda: Mínimo esfuerzo, ningún lesionado, y máximo resultado. Tres puntos que les sirven para recuperar la tercera plaza y mantener la lucha moral por el segundo puesto con el Valencia y el Atlético. Una batalla que deben pelear por el peso del escudo pero que, a juzgar por las alineaciones y convocatorias, no entra en la libreta de Zidane. Un trámite menos en Liga antes del juicio final para los madridistas en Baviera.

Ficha técnica:

Málaga, 1 – Real Madrid, 2

Málaga CF: Roberto; Rosales, Torres, Ignasi Miquel (Iván Rodríguez, m. 70), Ricca; Adrián, Lacen (Bueno, m. 52), Iturra, ‘Chory’ Castro; Rolan e Ideye (Lestienne, m. 77).

Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Sergio Ramos, Vallejo, Theo; Lucas Vázquez, Kovacic, Kroos, Casemiro, Asensio (Ceballos, m. 65); Isco (Borja Mayoral, m. 71) y Benzema.

Goles: 0-1, M. 28: Isco. 0-2, M. 62: Casemiro. 1-2, M.93: Rolan.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Mostró tarjeta amarilla a los malaguistas Ricca (m. 35), Iturra (m. 54), Iván Rodríguez (m. 81) y Rosales (m. 90).

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima segunda jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio de La Rosaleda de Málaga ante unos 28.000 espectadores. El encuentro empezó con gritos de los aficionados malaguistas en contra del presidente de la entidad el jeque Al-Thani, en desacuerdo por su gestión.

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