El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha recordado a Vox, el partido que ejerce la acusación popular en la investigación del 1-O, que ya existe una orden de detención contra Carles Puigdemont y los exconsellers que le acompañan en Bélgica. El magistrado despacha en un párrafo el último escrito del partido de Santiago Abascal, presentado a raíz de la supresión de las órdenes europea e internacional de detención contra los fugados. 

En lugar de un recurso contra la decisión del juez, Vox presentó un escrito en el que loaba la decisión de retirar las citadas órdenes para que a Puigdemont y los cinco exconsellers “puedan exigírseles todas las responsabilidades a que haya lugar, sin distinciones perversas entre aquellos que son fugados de la Justicia -que resultarían los beneficiados por esta situación- frente a aquellos que no se han sustraído a la misma hasta ahora, que serían claramente perjudicados por esta situación”.

En el mismo escrito, la representación de Vox pedía al juez que acordara “la orden inmediata de detención y prisión sin fianza respecto de los fugados, en cuanto se encuentren en territorio nacional bajo la jurisdicción de los tribunales españoles”.

En una providencia dictada el pasado jueves, Llarena recuerda a la acusación popular de Vox que su escrito no tiene sentido, toda vez que él mismo acordó dos días en auto y providencia aclaratoria que lo que quedaba sin efecto eran las órdenes internacionales y no la de arresto e ingreso en prisión según pisasen suelo español.

“Solo procede estar a lo resuelto en su día por el Juzgado de Instrucción número 3 por auto de 3/11/2017 que, como no desconoce por auto de este instructor de 5/12/2017, solo se dejó sin efecto la orden europea e internacional de detención, permaneciendo en vigor lo que ahora se solicita”, escribe en su providencia Llarena.

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