Fue a juicio por un solo porrazo en la pierna y ha resultado absuelto. Un juez de Martorell (Barcelona) ha exculpado a un guardia civil que intervino en un colegio de Sant Esteve Sesrovires porque el porrazo que efectivamente propinó a una votante fue proporcional y amparado por la orden del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) para impedir el referéndum.

La intervención del agente que llegó a juicio fue mucho menos lesiva que otras en Barcelona o Girona que investigan otros juzgados catalanes. El guardia no propinó un solo golpe en la cabeza o zonas delicadas del cuerpo. El juez considera probado que el agente dio un porrazo en el muslo a una votante, tal y como acreditaron los vídeos exhibidos durante el juicio, pero lo absuelve porque no es suficiente para poderlo condenar por un delito leve –antiguas faltas– de lesiones, tal y como pedía la votante herida.

Y es que el porrazo, abunda la sentencia, no fue gratuito, sino que fue tras un aviso a la votante para que se apartara y poder formar así un pasillo para que los agentes sacaran de dentro del colegio las urnas y las papeletas del 1-O, tal y como les había ordenado el TSJC. La herida, además, antes de recibir el golpe había intentado impedir con las manos el paso de la comitiva policial.

“Un único golpe dado con la defensa o porra con la intención de alejar a la denunciante de la puerta y en la zona menos lesiva posible como es el muslo no puede considerarse desproporcionado atendiendo a la situación en la que se produjo”, razona el juez, que destaca además que el uso de la fuerza fue necesario por la cantidad de personas que impidieron a la Guardia Civil el acceso al colegio.




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