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El inglés… ¿Un talón de Aquiles para el mundo?

Nadie duda de que el inglés es la segunda lengua del mundo. Se habla en 101 países, muchos más de los que utilizan el árabe (60), el francés (50), el chino mandarín (33) o el castellano (31). El idioma de Shakespeare se ha convertido en lengua franca en los negocios, la diplomacia mundial y también la ciencia. Y aunque esto podría parecer bueno porque permite ampliar la red de contactos, parece que es todo lo contrario.

Investigadores de la Universidad de Bangor aseguran que este éxito del inglés, convertido en idioma universal, va en detrimento de las relaciones humanas. Actuando como segunda lengua de medio mundo, este idioma está convirtiendo a las personas en individuos “menos emocionales” que muestran “menos empatía”.

El éxito del inglés, convertido en idioma universal, va en detrimento de las relaciones humanas

Todo se debe, según explica Guillaume Thierry, profesor de Neurociencia Cognitiva, en la revista The Conversation, al fenómeno conocido como “efecto de idioma extranjero”. “Las investigaciones demuestran que los hablantes nativos de chino, por ejemplo, tendían a correr más riesgos en un juego de apuestas cuando recibían comentarios positivos en su propio idioma. Pero esta tendencia desapareció cuando se les dio la misma respuesta positiva en inglés. Era como si fueran más racionales en su segundo idioma, se volvieron menos impulsivos”, afirma.

Eso que, en este caso, podría parecer poco problemático (y que algunos consideraran que es un dato incluso positivo), los expertos apuntan que el hecho “es potencialmente mucho más oscura cuando se trata de interacciones humanas”. “En un segundo idioma, los hablantes tienen menos consideración por el estado emocional de los demás”, señalan.

En un segundo idioma, los hablantes tienen menos consideración por el estado emocional de los demás

El estudio señalaban que los bilingües chino-inglés expuestos a palabras negativas en inglés filtraban inconscientemente el impacto mental de estas palabras. “Y los bilingües polaco-inglés, que normalmente se ven afectados por las declaraciones tristes realizadas en su lengua nativa polaca, parecían estar menos perturbados por las mismas declaraciones en inglés”, añadía.

Los expertos de la Bangor University incluso han encontrado que el uso de un segundo idioma puede afectar “la inclinación de una persona a creer en la verdad, especialmente cuando las conversaciones tocan la cultura y las creencias íntimas”.

El uso de un segundo idioma puede afectar la inclinación de una persona a creer en la verdad

Estas circunstancias también tienen su incidencia en los hablantes nativos de inglés. Dada la gran cantidad de personas que usan ese idioma como segunda lengua, los nativos ingleses se encuentran interactuando constantemente con hablantes extranjeros los cuales “es más probable que se separen emocionalmente y hasta puedan mostrar diferentes juicios morales”.

“El inglés -escribe Guillaume Thierry- brinda una oportunidad fenomenal para la comunicación global, pero eso significa que los nativos de inglés tienen poca conciencia de la diversidad del idioma. Esto es un problema porque las diferencias entre los lenguajes van de la mano con las diferencias en la conceptualización del mundo e incluso la percepción del mismo”.

La diversidad lingüística, apuntan los investigadores, tienen “un gran impacto en la percepción y las concepciones”, lo que tendrá implicaciones sobre cómo se accede a la información, cómo se interpreta y cómo la usan los hablantes de un segundo idioma cuando interactúan con otros”.

Los nativos en inglés tienen poca conciencia de la diversidad del idioma

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